18 mayo 2006

Que se cargan el Albéniz

Reproduzco el email que está circulando por la red para solicitar apoyos en contra del derribo del Teatro Albéniz de Madrid. Al parecer, piensan construir un centro comercial del tipo El Corte Inglés, Zara o similar. Y de esos creo que ya hay un montón:
Gracias, aviador deluxe


La presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid, a la cabeza de la cual se encuentra Doña Esperanza Aguirre Gil de Biedma, ha decidido el cierre y demolición del TEATRO ALBÉNIZ para la venta de este terreno.

Datos importantes:

- El teatro Albéniz es uno de los más importantes de la capital, con un aforo de más de 1000 espectadores.
- El teatro Albéniz está situado en la Calle de la Paz, entre las calles Carretas y del Correo, en la emblemática Puerta del Sol de Madrid y es, paisajísticamente hablando, un emblema de la ciudad.
- La programación del teatro Albéniz se distingue de otros por apostar por montajes de gran calidad teatral.

Y después de todo esto es necesario revelar los datos del futuro comprador... pues bien... no será ni más ni menos que uno de los mejores amigos del marido de la actual Presidenta de la Comunidad.

CONTRA EL CIERRE DEL ALBÉNIZ:
http://teatroalbeniz.blogspot.com
ENVÍO DE TU NOMBRE PARA APOYAR AL ALBÉNIZ COMO BIEN DE INTERÉS CULTURAL:
albenizteatro@mixmail.com

Gracias a todos.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

vivo pero en centro europa , no se como estaran mis hijos... ays

madre d palo

Laura dijo...

joder, y yo que vi allí representar una d elas mejores... Max Estrella haciendo palpitar. Luces de bohemia en callejones de espejos y gatos.

También allí Ismael Serrano con Blancus. jeje, hay que decirlo todo.

Anónimo dijo...

Creo que el Albéniz ha cumplido su cometido. Yo he visto grandes (y tembién espantosas) funciones allí. Pero no seamos hipócritas: es muy mal teatro, no tiene acústica y su escenario no está a la altura de los tiempos. Las funciones se tienen que hacer con sonido amplificado ¡ESO MATA AL TEATRO! El edificio no está mal, pero tampoco vale nada. Como sala de conciertos tiene un pase, pero como teatro es espantoso. Toda la vida nos hemos quejado de su acústica. ¿Por que lloramos ahora? ¿No nos estaremos dejando llevar por intereses de algún periodista montabroncas porque pierde poder en su "feudo". Seamos serios, por favor

Anónimo dijo...

El Albéniz, no sé, es un buen teatro a mi parecer, y además el edificio tiene valor arquitectónico y cultural, no lo digo yo, lo aseguran los mandamases de Bellas Artes y el Colegio de Arquitectos. Por otra parte me gustaría aclarar una cosa, según he leído en El Mundo, realmente el derribo del Albéniz o su transformación en "otra cosa" no tiene nada que ver con Esperanza Aguirre. Quizá sí con la dejadez de la Administración, pero en última instancia los responsables son sus propietarios, y lanzar un titular como "Esperanza Aguirre quiere derribar el Albéniz" es totalmente falso. Creo que una vez más algunos sectores político-culturales nos toman por tontos... No obstante, estoy en contra de que con este teatro se vaya a hacer "un centro multiartístico" (¡!)...

Nico

Anónimo dijo...

Mañana 5 de junio de 2006 todos a defender al teatro Albéniz de la especulación inmobiliaria y del desgobierno.
Beltrán Gambier

Anónimo dijo...

Qué bárbaros los del PP !!!!
Se opusiron a proteger al teatro Albéniz en la Asamblea de Madrid...

Anónimo dijo...

y parece que la cultura no es el fuerte de ese partido...pero no era que en el Ayuntamiento pensaban distinto...?

Anónimo dijo...

El teatro Albéniz en la Asamblea de Madrid el pasado día jueves 5 de octubre de 2006

Parece ser que Santiago Fisas consideró oportuno reiterar que el Albéniz 'no es ni ha sido nunca una propiedad pública' y recordar que la Comunidad de Madrid solamente lo gestiona.

Ya lo sabíamos. No se entiende para que repite ese dato.

Ahora bien, cuando aludió al tema crucial de la pregunta que en el Pleno le formuló el diputado José Antonio Díaz (si se iba a cumplir la promesa electoral de comprarlo) habría dicho, según trascendidos, que cuando se intentó comprarlo, los propietarios no quisieron venderlo.

Demos este hecho por cierto (aunque no nos conste si es verdad). Pero veamos cómo sigue el razonamiento.

Entre las razones que da Fisas para que se frustrara la venta surge una que resulta muy curiosa.

Fisas habría dicho que no sus dueños no quisieron venderlo porque una sentencia judicial dejó sin efecto la protección urbanística sobre el teatro permitiendo la libre edificabilidad de la manzana.

En otros términos: el dueño no vende porque quiere demoler para construir.

Tampoco esa respuesta es una novedad. Solo que abre la puerta a la expropiación. Y aquí es donde está el grave error (en el que incurren el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid): decir que no se puede expropiar porque hacerlo sería incumplir la sentencia judicial.

Justifico mi aserto: una restricción administrativa como la que se dejó sin efecto por la sentencia (la que protegía el edificio vinculado al uso teatro) no obsta a que la Administración haga uso del instituto expropiatorio. La razón para expropiar ya no es urbanística sino cultural.
En otros términos, la normas urbanísticas dicen lo que se puede y no se puede hacer en función de pautas técnicas fundadas en distintos criterios (histórico, cultural, arquitectónico, etc.). Si un particular, como en este caso, no está de acuerdo con esa calificación puede ejercer su poder reaccional en el marco de un proceso contencioso administrativo. En este caso, la justicia hizo lugar al reclamo y dejó desprotegido el teatro. Pero esto no supone, en lo más mínimo, un óbice a la procedencia de la expropiación. Son instituciones distintas que se fundan en criterios distintos. En el primer caso, el Estado dice no puede demoler su edificio porque tiene valores arquitectónicos que nos interesa preservar. Y en el segundo (me refiero al instituto expropiatorio) el Estado dice: tomo la propiedad del edificio porque quiero preservarlo. Pero como la restricción cayó, lo compro. No hay violación de derechos porque se paga el valor de la propiedad. Lo único que podría cuestionar judicialmente el dueño es la existencia o no de utilidad pública. Y ese juicio, si lo inicia, es muy seguro que lo pierda.

La sesión Asamblea culminó, según lo trascendidos, con una recomendación de Fisas a José Antonio Díaz. Le sugirió que no se junte con personas que se toman el Albéniz no como un teatro público, sino como un bien privado y quieren hacer de él su corralito personal.

¿A quiénes se referirá?

No lo sabemos. Ya la explicará.

Fdo. Beltrán Gambier
bgambier@trc.es