31 octubre 2007

Hallo-wind

Que viene el huracan, mamita, que viene el huracan. Y no, no es el ultimo verso del reggeaton miamense, es la puritita verdad. Que hoy casi se me vuela una japonesa en la calle y los de la escuela han retirado las tumbonas de la piscina. Han convocado una reunion extraordinaria en la cafeteria para darnos instrucciones. Concretamente una: "mequetrefes, llamad a vuestra familia y decidles que no pasa nada, porque esos gandules de las televisiones magnifican estas cosas". En ese momento he silbado con disimulo, mirando hacia el techo con las yemas de los dedos tocando la mesa.
Noel se esta sintiendo en Miami, y manana se notara mas. Asi que recuperamos el capitulo de las miserias de mi viaje: cuando hay mal tiempo aqui no hay nada que hacer. El viento hace que la arena de la playa te acribille y la lluvia, siempre intermitente, anula todos los planes. Hoy la hemos superado yendo al cine (Saw IV, pura caquita), pero ya veremos manana, que es la fiesta de Halloween. Aqui es tradicion salir disfrazado por Lincoln Road, calle comercial de Miami Beach, que se convierte en una especie de bacanal callejera segun cuentan. Ya veremos si manana las brujas y los vampiros no vuelan de verdad.
Cuando hablo por telefono la gente me pregunta: "bueno, te estaras poniendo moreno, no?" Y me da lastima decir que sol sol, lo que se dice sol, lo he visto dos o tres dias. "Y hoy no vas a la playa?" "No, hoy hay huracan". Asi que, amigos de la desgracia ajena, puede que en los proximos dos o tres dias me aburra mucho. Se agradeceran las postales (tambien la paqueteria por FedEx y los envios por Western Union).

30 octubre 2007

Lo que como

Al agente Jack Bauer le gusta saber lo que come la gente, y convierte en literatura un desayuno turistico en Praga. Asi que, siguiendo sus ordenes, paso a comentar lo que me llevo a la boca en esta inquisicion gastronomica llamada EF Miami:
Por la manana, los dias que consigo levantarme, desayuno con los huevos revueltos. Scrambled eggs, se llaman. Suelo pedir beicon (el anteriormente conocido como bacon), y me ponen dos tiras ennegrecidas que para mi es lo mejor del desayuno: saben a sal y a aceite muy grasiento. Hay dias que cambio esta bomba nutricional por tortitas con chocolate. Suena mejor, lo se, pero las tortitas son tan cutres que al menos la sal del beicon es una garantia de sabor. Todo esto lo acompano con algo de beber. Y cuando digo algo es "algo", porque nunca sabes si lo que esta saliendo de la maquina de las bebidas es zumo, agua o ninguna de las dos cosas. Ahi es cuando la cocacola, aunque impopular como desayuno, se convierte en otra garantia.
La hora de la comida me la salto, porque a las 11 de la manana no tengo hambre, senores estadounidenses. Aguanto hasta las 5:30, terroristica hora de la cena, en la que acudo de nuevo a la cafeteria a dejarme sorprender. 'Chicken', 'pasta' y 'rice' son las constantes de una ecuacion que, aunque varia en su formulacion, deriva siempre en el mismo resultado. Por eso me agarro al sandwich de atun como salvavidas en medio de esta insulsa fuerte marejada.
Pero no todo es tan malo. Muchas veces lo que hacemos es salir a cenar fuera, a meternos costillares y japonadas teriyakis de esas. El dia de mi cumpleanos nos fuimos a un americano de los que huelen a parrilla. Maravilloso. Y en el cumpleanos de otra companera nos fuimos a comer sushi, que no me gusta, pero no me tocaba elegir a mi. Aunque hasta ahora el lugar con mas exito entre mis amiguetes es 'Fratelli della buffalla' (Washington Av. con 5th St., para los interesados). "Y te vas a EE.UU. para comer en un italiano?", pensaran algunos. "Pues si", respondo yo, que he comido la peor hamburguesa del mundo en Nueva York y la pizza mas deleznable en Roma. Los fratelli de la bufala estos son una gente muy maja, que hablan italiano, y que respetan la maravillosa costumbre americana de rellenarte la cocacola las veces que haga falta sin que se lo pidas. Te cobran $2.50 por el vaso, la mitad que en muchos sitios en Espana, y bebes en paz hasta morir. Esto es un pais.
Y para hacer la digestion, nada como el Starbucks, un lugar que odio en Espana pero que aqui tiene mas gracia. Se toman en serio lo de cuidar al cliente y toda esa vaina, hasta el punto de que el otro dia uno de los camareros, un cubano llamado Jamil, nos convencio para ir a una fiesta en Space. A mi no tuvo que convencerme mucho, la verdad, y la entrada gratis por cortesia de la escuela hizo el resto. Hay dos cosas que tenia que hacer antes de irme de este mundo: vivir una fiesta de Halloween en EE.UU., y pegarme el fieston en Space Miami. Este sabado hice las dos a la vez. Por suerte no me lleve la camara, aunque si tire de la del movil un par de veces. Y hoy, con el teclado desbloqueado, creo que le he mandado una de las fotos a mi madre sin querer... solo espero que algo haya impedido su recepcion. Ingenieros de telecomunicaciones, piratas informaticos y ministros de industria, necesito vuestra ayuda para eliminar el rastro de un MMS.
Asi que despues de pasarme el domingo durmiendo, este lunes, tras saltarme las clases, he ido a comprarle unas Nike a mi hermano, que es tradicion. Despues he comprado mi disfraz de Halloween y, tras un intento fallido de ir a ver Saw 4 al cine, han repicado las campanas del botellon en la playa. Yo he acudido con un Nesquik de medio litro, formato americano. Y creo que no va a ser la ultima vez que lo haga.

27 octubre 2007

Vantage point

Hoy he ido al cine con mis companeros de clase. Hemos visto Michael Clayton, la ultima de George Clooney, y lo cierto es que no me he enterado de nada, pero afortunadamente mi cachondisimo profesor ha confesado que el tampoco. Aunque mas que hablar de la peli o de las sabrosisimas palomitas chorreantes de mantequilla, lo que quiero es compartir mi momento cinematografico mas emocionante de los ultimos anos. Ha sido un trailer. Cumbre internacional contra el terrorismo, intento de magnicidio a lo JFK, ambulancias del 112 y peugeots de la Policia Nacional rodando por el suelo... todo en Salamanca. Dime si no es la pelicula que llevas esperando toda la vida.

26 octubre 2007

Miami Bitch

Cansado ya de hacer el idiota con el tonito "que-bien-lo-estoy-pasando", voy a contaros algunas realidades. Porque hay cosas que son iguales en todas partes, desde el estrecho del Labrador hasta el cabo de Hornos, y es que, amigos, la vida apesta, ya estes en Madrid o sobre las sucias arenas de Miami que, por cierto, son artificiales y ademas huelen a gasoil. No dejeis que os siga enganando.
Hoy he puesto la segunda lavadora de mi vida, porque uno de los objetivos de estas vacaciones es dejar de ser un inutil. Se que no lo lograre, pero al menos nadie me podra decir que no lo he intentado. Hace una semana compre una toalla verde en los Cayos de Florida: aqui son buenas y a buen precio. Ni que decir tiene que mis camisetas blancas son ahora verdes, igual que esos calzoncillos tan chulos con una calavera estampada. Y todos direis: "imbecil, la ropa blanca hay que separarla de la ropa de color" y yo dire "ya lo sabia, joder, pero en esta vida hay que arriesgar". Sabia que podia suceder, pero tambien creia que no siempre sucede. Y en mi ruleta rusa textil me he topado con la unica bala en el cargador del tinte. Una bala verde que ha desparramado los sesos de mi inexperiencia por todo el tambor de la lavadora del hotel Lorraine (al que acudo de incognito para lavar la ropa gratis, que aqui me cobran como cinco dolares, entre detergente, lavadora y secadora). Pero lo peor no es eso, sino las miles de pelusas verdes que se han quedado impregnadas en toda mi ropa. Algo que no habria podido evitar ni el mas experto de los lavanderos. Asi que mis consejos son los siguientes: no compreis toallas, no pongais lavadoras, no hagais nada. Y por cierto, Txemi tiene razon: no hace falta planchar. Nada. Ni las camisas. Pero, como sucede con hacer la cama, el que quiera que lo haga.
Bueno queridos, ya seguire con mis miserias. Ahora tengo que cortar porque el puto italiano se ha vuelto loco: iba a comprar una botella de agua y ha vuelto con una de ron y otra de vodka. Habra que responder. Por nuestra seguridad y la de nuestros hijos, para que puedan disfrutar de la democracia y la libertad de esta nuestra gran nacion. Un saludo para todos.
A todo esto, manana quitare de aqui esa estupida encuesta de la derecha.

23 octubre 2007

Homework

Yo he venido aqui a estudiar ingles, lo que pasa es que sois de pensar mal y solo porque haya salido de marcha seis de las siete noches que llevo aqui ya parece que estoy de cachondeo. Pero no, si hasta me ponen deberes... Hoy he ido al hotel mas caro de Miami Beach a preguntar precios, un ejercicio para una de mis clases. Un coleguilla venezolano y yo hemos fingido ser representantes de una empresa brasilena en busca del mejor servicio para nuestro presidente, que piensa venir a Miami. Y ha colado, a pesar de haber ido en banador. Asi que no os penseis que estoy todo el dia tocandome las bolas, que hoy por ejemplo he tenido que probar las mejores suites del Ritz-Carlton y pasear junto a su inmensa piscina frente al mar... Es muy duro hacer los deberes escuchando chill-out en el hilo musical mientras el personal del hotel mas lujoso de esta superficial costa te intenta convencer de que les elijas a ellos... muy duro.
Pero como no todo va a ser trabajo, este finde pasado nos fuimos unos cuantos de excursion a Key West, la ciudad mas meridional del pais, donde las viviendas no bajan de los dos millones de dolares. Un paraiso tropical donde anclaban los piratas y donde ahora llegan los balseros cubanos que huyen de Castro. La ciudad que decidio pintar de rosa sus taxis cuando la homosexualidad se censuraba en el resto del pais. Una islita donde todos viven felices y borrachos hasta que un huracan lo mande todo a tomar por culo. Por la noche, fiesta. Antes de llegar, snorkeling en Cayo Largo. Y de vuelta, paradita para comer con un concierto de reggae en la playa.
Y no me extiendo mas, que vuestra envidia me va a acabar matando. Pensad que al fin y al cabo aqui todo es superficial y la belleza que importa esta en el exterior. Asi que mientras os dejo pensando que hay de malo en todo eso, me despido hasta la proxima. Es muy duro estar aqui, lejos de mi tierra, teniendo que sustuir el asfalto de Madrid por la arena blanca de Miami Beach... muy duro.

19 octubre 2007

Pa que contaros...

Aprovecho unos minutos antes de ir a hacer botellon a la playa para dar noticias. Esto es tal y como os lo imaginais. Para que dar mas detalles. Pero que nadie piense que me toco las bolas, eh? Que menudo favor me esta haciendo la estupida encuesta esa. Me han puesto en el nivel mas avanzado y mis clases consisten basicamente en filosofar. Nada de gramatica ni mierdas de esas. Ya hemos tratado la reencarnacion, la vida extraterrestre, la posibilidad de que la retina humana registre permanente la ultima imagen que percibe y su hipotetica aplicacion a la criminologia, las mamadas de Monica Lewinsky, el divorcio de Sarkozy, los bares de Lavapies y un monton de historias promovidas por mi profesor, un tipo de lo mas peculiar del que ya podria escribir posts kilometricos. Pero la fiesta me llama y no me puedo retrasar. Pronto dare mas noticias. La pena es que no puedo colgar las fotos (las cajas de los PCs estan encerradas).
Muchisimas gracias por las felicitaciones. Se agradecen un monton, es muy duro pasar el cumpleanos lejos de casa, en la playa, rodeado de Hummers y entrando por la patilla a los mejores night clubs de Miami Beach... muy duro. Abrazos y gracias de verdad. Se os quiere. A lot.

17 octubre 2007

Moratoria

A quien corresponda:

Por la presente, y debido a las circunstancias especiales en las que me hallo, solicito una moratoria para la efectividad del aniversario de mi propio nacimiento y la aplicacion de todas sus consecuencias. La reflexion de hace un año sigue hoy vigente y por ello pido una prorroga a estos 26 años, con el fin de seguir afirmando, en estos dias mas que nunca, que "no se que cojones estoy haciendo, pero firmemente en la importancia de hacerlo".

14 octubre 2007

Miami Beach

Me ha faltado tiempo para todo, no sólo para actualizar. Pido comprensión. Pero ha llegado el momento de las vacaciones. A partir de ahora, y por cuatro semanas, pueden encontrarme en el 2469 de Collins Avenue, Miami Beach (es que se me llena la boca...). También, en este blog.
Más noticias, muy pronto.

18 septiembre 2007

15 septiembre 2007

El momento más feliz de mi vida (II)

Regresé a Madrid y traté de retomar mi vida. Busqué refugio en el trabajo, al fin y al cabo allí pasaba la mayor parte de las horas del día. Mientras estaba ocupado todo iba bien: mi cabeza se concentraba en aquellas noticias de sociedad y mis pensamientos dormían, que de eso se trata (no me pagan por pensar, como esgrime un futuro bloguero…). Pero las horas muertas son las que matan, y en aquellos momentos además lo hacían muy lentamente. Ni siquiera escondiéndome en el baño lograba disimular que estaba hecho polvo, que mi alegría y mi corazón los había perdido en algún lugar a diez mil kilómetros y en diagonal hacia el suroeste. Encontré complicidad en algunas de mis compañeras, que trataban de animarme con consuelos cargados de verdad pero carentes de puntería. Sabía que todo lo que me decían era cierto, pero los manuales de instrucciones no sirven cuando están mojados.

Un día, de camino a casa con una de ellas, comenté de pasada la inconveniente idea de volver a Buenos Aires. Un plan caro, desordenado y por el que el sentido común nunca apostaría. Pocas cosas me dan tanta pereza como dar explicaciones, y ni mi jefe ni mi familia lo encajarían a la primera. Además, pensaba que tampoco serviría de mucho retrasar la desolación sólo por unos días de felicidad… Y justo ahí estaba la clave. Ahora no recuerdo qué fue exactamente lo que me dijo mi compañera en su coche, pero los dos lo vimos claro: ¿cómo podía ser tan idiota? Esa misma tarde le pregunté a mi padre si aún tenía derecho a sus billetes de avión gratuitos.

–“No, ya los has gastado todos… ¿Por qué?”

–“No, por nada… que me voy otra vez a Buenos Aires”

Lo primero que me preguntó fue el precio. “…Pues sí que tienes que estar enamorado”, me contestó, declarando así que estaba comprendiendo perfectamente una historia de la que apenas le había dado detalles. Negocié en la empresa mis vacaciones: trabajaría en Navidad, año nuevo y Reyes, consumiría todas mis horas y días libres… Haría lo que hiciera falta. “Pero… ¿tan buena está?”, me preguntó mi jefe. Y los chistes de los cámaras mejor ni recordarlos.

El caso es que, días después, me encontraba de nuevo en el aeropuerto de Ezeiza. Allí había saboreado hacía mes y medio uno de los momentos más amargos de mi vida, sin saber que en aquel mismo escenario estaba a punto de vivir el que, hasta ahora, ha sido seguramente el más feliz de todos. Apareciste al fondo de la sala, esta vez sin compañía, protagonizando la escena cinematográfica más hermosa que ha dirigido la sinceridad. Tu sonrisa destacando entre tu piel morena, con esa camiseta de tirantes blanca y unos pantalones negros que se ajustaban a algo más que a mis sueños, compusieron el primer plano de una secuencia cuyo guión consistía solamente en un beso. Un beso observado por todos los extras sonrientes de aquella sala otrora maldita; un beso que me hizo abandonar la primera maleta solitaria que, por respeto a la solemnidad de aquella escena, no ha sido robada en la historia de Buenos Aires; un beso acompañado por la banda sonora de aquel mendigo que comenzó a entonar la letra de un sarcástico tango mientras nos miraba desde su silla, en uno de los mejores papeles secundarios que se recuerdan en el cono sur; un beso que comenzó en la sala de la escena final de la primera parte y que dio inicio a la segunda; un beso que siguió en el taxi desde el que esta vez no me enseñaste el Congreso ni el Obelisco, y que acabó entre la encimera de la cocina y el dormitorio en el que ya podía imaginar que el momento más feliz de mi vida no se iba a repetir.