19 diciembre 2008
Cuestión de tiempo
18 diciembre 2008
No soy Earl (IV): crematorio femenino
No quiero quitarme culpa acusando a nadie en mi lista, pero el cerebro de esta mala acción en el colegio no fui yo, sino mi amigo Nico, gran aficionado a vacilar al personal. Esta broma cuenta con algunos de sus elementos preferidos: huesos de pollo y alboroto con los muertos. Pero elegir el baño de las chicas para hacerlo imagino que fue cosa mía.
– “Sembré el pánico en el baño de las chicas”
No era la primera vez que Nico sacaba comida a escondidas del comedor. Una vez metió un rábano en la cajonera de un compañero y otro día dejó una salchicha entre las tizas del profesor. Pero aquel día había pollo e hicimos acopio de huesos, que envolvimos en servilletas a la caza de un buen vacile.
Esperamos casi a que empezaran las clases de la tarde. Nico y yo nos colamos en el baño de las chicas y dejamos los huesos en un pequeño montón sobre la repisa del lavabo. Junto a ellos, un letrero escrito a mano: “por favor, incinérennos”. No sabíamos si aquello acabaría en un rotundo fracaso o en el despacho del jefe de estudios, lo cual habría significado cierto éxito. Pero decidimos actuar con profesionalidad y cuando oímos que un grupo de chicas se acercaba salimos del baño fingiendo llorar, como dolidos por alguna triste pérdida.
Las chicas nos ignoraron a pesar de nuestro aparente estado, con el habitual desinterés que demostraban en aquel lugar. No nos preguntaron qué nos pasaba, ni siquiera por qué salíamos de su baño. El caso es que su altivez se derrumbó y nuestro orgullo se fortaleció enormemente al escuchar el grito conjunto y unánime de aquellas preadolescentes que, incomprensiblemente, se asustaron de aquella gilipollez. Hay tantas preguntas que hoy les haría a aquellas chicas… Pero aunque se supone que esta lista es para arrepentirme, esto es algo que a mi hijo, sin duda alguna, le recomendaré hacer.
Ya taché de mi lista:
– “Me colé en una fiesta en Harvard”
– “Me cargué todos los Plastidecor de un desconocido”
– “Robé 10 euros en una franquicia de café”
17 diciembre 2008
Eco en la eternidad
Te veo y creo en ti, bella, espléndida, extraordinariamente buena en un mundo parco y vil. Por eso dudo, y no de ti. Dudo de mi fe, que idealiza con barniz figuras a las que adorar. Dime si eres real, porque yo sí lo soy. Y aunque te reserve para siempre el altar de las cosas sin hacer, aunque renuncie a escuchar en la otra vida la partitura del intento, deseo saber al menos si creo en lo que veo o si en cambio sigo creyendo en lo que no se puede ver.
16 diciembre 2008
No soy Earl (III): en la brecha de la antiglobalización
“Comercio justo” son aquellas iniciativas que promueven un mayor equilibrio entre el productor y el consumidor para que los más desfavorecidos por las imperfectas fórmulas del capitalismo no se vean perjudicados de forma inmerecida. Renunciar a la explotación infantil, garantizar los derechos de los trabajadores y pagar sueldos dignos son algunas de las herramientas de ese “comercio justo”. Robar a una multinacional, por más que intentes convencerte, no lo es. Por eso hoy quiero confesar una de las más impopulares malas acciones de mi lista:
– “Robé diez euros en una franquicia de café”
Éramos cuatro, pero no todos compartíamos la misma visión de la lucha contra la opresión. Disfrutábamos de un té en la planta superior de aquel local y junto a nosotros, en una mesa aledaña, varios extranjeros tomaban sus cafés. Como hacían mucho ruido nos cayeron mal. Pero cuando se fueron descubrimos en un platito un hermoso e inadvertido billete de 10 euros. La maquinaria se puso a funcionar.
“¿Pero aquí no se paga abajo?” “Sí, sí, se paga abajo”. “¿Creéis que vendrán los camareros a recogerlo?” “No, no, aquí no suben los camareros”. “¿Se va a quedar ese billete ahí” “Sí, no, no sé, se va a volar a menos que nosotros lo recojamos”. Nos hacíamos preguntas a las que respondíamos con lo que más nos apetecía escuchar. Hasta que llegó la pregunta clave: “¿estaría mal quedarnos con ese billete?”. Uno del grupo pensó que sí, que aquello estaría mal. Los otros tres nos repartimos las tareas. Yo vigilaba la escalera, otro cubría haciendo bulto y otro lanzó la mano al plato. “Es una multinacional que explota al tercer mundo” podría haber sido el título de una tesis doctoral elaborada con todas las justificaciones indocumentadas que alegamos aquella tarde.
Mientras tratábamos de convencer a la única oveja no descarriada, decidíamos en qué nos íbamos a gastar el dinero. Contribuir a la lucha contra el hambre o a la promoción de los derechos humanos no fue propuesto por nadie. Igual que tampoco hubo manera de arrastrar a nuestro amigo al lado oscuro. Mejor así: esos diez euros no hubieran dado para una cuarta hamburguesa en el Burger King de la calle Tetuán. ¿Otra multinacional? Tal vez, pero en aquel momento los hambrientos éramos nosotros.
Ya taché de mi lista:
– “Me colé en una fiesta en Harvard”
– “Me cargué todos los Plastidecor de un desconocido”
14 diciembre 2008
No soy Earl (II): destruyendo Plastidecor
– “Me cargué todos los Plastidecor de un desconocido”
Presumía la publicidad de estos lapiceros de plástico de la nula toxicidad del producto. Pero aquellos Plastidecor eran más peligrosos y a la vez más divertidos que un festival de petardos. Bastaba con colocar uno por encima del dedo corazón y por debajo de los dedos índice y anular, y golpear con fuerza contra la rodilla. A veces dolía, pero aquel sufrimiento se veía recompensado con el estallido de multitud de virutas de colores que pintaban de arco-iris el primario instinto infantil de la destrucción. Aquella tarde, el infortunio quiso que la señora de la limpieza nos pillara en plena faena.
No nos llevó al despacho del director ni a la secretaría del colegio. Acabamos en un sitio mucho peor: delante de Emilio, el portero de las tardes. Emilio era un personaje temido por todos los alumnos: nunca se reía, pero tampoco le habíamos visto decididamente enfadado, lo que hacía todo mucho más aterrador. Se limitaba a mirarte y hablarte en voz baja, como diciendo “sabes que la estás cagando y aquí la justicia soy yo”. La señora de la limpieza le contó a Emilio todo el percal, y Enrique y yo lo dimos todo por perdido.
Aquel hombre extremadamente serio, maestro en el arte de la sugestión, decidió no llamar a nuestros padres delante de nosotros. Peor aún: anotó los teléfonos de nuestras casas y dijo que ya llamaría él más adelante. Enrique y yo bien pudimos cagarnos encima. Acordamos no decir nada en casa, pero pasamos algunas semanas críticas. “¿Te han dicho algo?”, nos preguntábamos cada día en clase. Pero Emilio nunca llegó a llamar. Con el tiempo descubrí que su papel era pura pose, que era un tipo cojonudo con el que, ya de mayor, llegué a echarme unas buenas risas. Él no recordaba este episodio cuando se lo conté años después, pero según se lo iba relatando aún me parecía entrever en su mirada al implacable tribunal de la verdad. Por eso a veces, cuando suena el teléfono, no puedo evitar que me tiemblen las rodillas.
Ya taché de mi lista:
– “Me colé en una fiesta en Harvard”
12 diciembre 2008
Eternamente joven
11 diciembre 2008
No soy Earl (I): en Harvard por la patilla
Visité a una amiga en Boston hace cinco años. Ella por entonces estudiaba, así que la mitad del día la pasaba solo recorriendo la ciudad. Uno de aquellos paseos me llevó hasta la conocida Universidad de Harvard, que multiplica por diez el brillo de cualquier currículum en el que se pueda incluir este nombre. Como yo no iba a matricularme para una única tarde, decidí llevarme puesto el nombre de Harvard de alguna manera. Aprovechando el ajetreo en el campus de aquel día cometí la mala acción que hoy pretendo tachar:
– “Me colé en una fiesta en Harvard”
No sé qué carajo celebraban aquel día ni por qué de pronto me sentí tan alumno de esa universidad, pero viendo a todos aquellos estudiantes ideales en aquel campus legendario sentí la necesidad de ser uno de ellos, y conformarme con una sudadera me pareció desaprovechar una de esas oportunidades únicas. Así que me introduje en uno de los montones de gente que hacía cola para entrar a una parte del campus reservada, obviamente, a los invitados a la fiesta. En una mano llevaban la invitación; en la otra, su carné de alumno. Lo más parecido que tenía yo a cualquiera de esos dos documentos era la tarjeta sanitaria de la Comunidad de Madrid, y como no confiaba en que aquello pudiera colar comencé a estudiar el terreno.
Los invitados presentaban su carné a otros estudiantes que ejercían esa labor de forma voluntaria. Esto no lo sé por haberlo investigado, sino porque llevaban un chaleco fluorescente con la palabra “volunteer” en negrita gigante. Vamos, que no eran policías ni detectives, lo cual me animó a continuar. Aquellos chicos se distraían con facilidad, pero aún así encontré demasiado arriesgado seguir en aquella cola si de verdad quería entrar.
Una de las cosas buenas de EE.UU. es que siempre hay una puerta de atrás. En esta fiesta la había, y también la vigilaba un chico de chaleco amarillo. Pero apenas entraba gente y era cuestión de tiempo que aquel voluntario se hartara de estar allí esperando por cero centavos la hora, mientras sus compañeros de clase le daban al ponche a base de bien. Y se hartó. No sé por cuanto tiempo, pero aquella entrada se quedó provisionalmente sin vigilancia y fue ahí cuando el Señor me concedió el honorable privilegio de ser uno de los Veritas Christo et Ecclesiae. Sin comerlo ni beberlo, o más bien comiendo y bebiendo pero sin pagarlo, estaba integrado en una fiesta universitaria como las de las películas.
Por fin supe a qué sabe el ponche rojo, bebí Coca Cola de vainilla gratis, vi una proyección de Shrek al aire libre y me dejé convencer para votar tanto a favor como en contra de no sé qué reforma universitaria. Lo jodido vino cuando una chica me preguntó “¿de qué facultad eres?”, a lo que yo contesté con un estúpido y delator “…I don’t know”. Mi patética respuesta se vio sin embargo autorizada por su sonrisa cómplice. Aquella pájara supo entonces que yo no era del programa de intercambio, pero yo ya podía incluir un apartado de méritos académicos en mi currículum, garantizando que me había colado en una fiesta en Harvard.
10 diciembre 2008
Yo no me llamo Earl...
Ahora que me veo con el brazo en cabestrillo, pienso en aquellas luxaciones de hombro y me pregunto si no tendrán algo que ver con mi mal karma… Por si acaso, he decidido elaborar mi propia lista con mis malas acciones del pasado. Debería enmendarlas para que me sucedan cosas buenas, pero me conformaré con confesarlas aquí. A partir de mañana compartiré esa lista con vosotros. Todo lo que veáis bajo el epígrafe "No soy Earl" será verídico y, probablemente, demasiado tarde para corregirlo.
06 diciembre 2008
Adiós al Presidente (I)
(continuará...)
05 diciembre 2008
Mi convalecencia - Preguntas Más Frecuentes
Hace una semana me operaron del hombro derecho, una intervención sencilla para terminar con algunos problemas de los que ya he hablado en alguna ocasión. Ahora me aplico en la recuperación, con el brazo inmovilizado entre telas, gasas y correas de velcro. Como me encanta ser el centro de atención, y más ahora que soy un enfermito, voy a responder a todo aquello que siempre quisiste saber sobre mi operación pero nunca te atreviste a preguntar (entre otras cosas, porque te importa un mojón):
· ¿Te duele?
Gracias por preguntar. No, no duele. A la gente normal sí pero a mí no, nena… No es sólo por mi atípica tolerancia al dolor, es porque considero que en este momento crucial de nuestra historia los tipos duros somos más imprescindibles que nunca. No tomo calmantes, ¿sorprendidos? Mi enfermera sí lo está…
· ¿Cómo fue la operación?
Me atravesaron con unos artilugios para recomponer mi hombro. Tres agujeros, como a Kennedy en el coche. Me privaron de presenciar el espectáculo con anestesia general, más otra local en el hombro. Juraron que despertaría dolorido, pero yo sólo recuerdo que desperté y estaba ella, mi enfermera. “No sé si es por la anestesia, pero yo estoy viendo un ángel”… Se limitó a meterme suero en la vena.
· Si no usas el brazo, ¿cómo cojones estás escribiendo esto?
No se trata de cojones, se trata de mano izquierda. Te sorprendería la habilidad que he desarrollado con ella. Pregúntale a mi enfermera. Y además adapté mi entorno a mi discapacidad temporal: ratón y teclado inalámbricos, un atril de lectura y, desde ayer, un sencillo programa que reconoce la voz y transcribe lo que digo. Sí, este post no lo estoy escribiendo, lo estoy dictando. Se llama “Dragon Naturally Speaking” y es la polla.
· ¿Y cómo vas al baño?
Sabía que me lo ibas a preguntar. Pero no voy a contestar aquí a ese tipo de cosas, igual que no voy a contestar a eso de “qué tres cosas te llevarías a una isla desierta”.
· ¿Qué tres cosas te llevaría esa una isla desierta?
De verdad, no sé para quién hablo… Pues me llevaría mis velcros, mi Dragon Speaking y a mi enfermera.
· ¿Puedo ir a verte?
No sólo puedes. Debes. En este momento crucial de la historia los tipos duros también necesitamos mimos. Mi madre lo está haciendo maravillosamente bien, pero como dice la canción de “Rambo”, ese otro héroe, “it’s a long road when you’re on your own, and it hurts as hell”. Pues eso, mimos. Y ahora en serio, gracias a todos por vuestras visitas, llamadas, mensajes, bombones, chucherías, bizcochos de chocolate, dragones y atenciones en general. No es que recomiende esto, pero con amigos así cualquier coñazo es mucho más llevadero.
11 noviembre 2008
Back to El Alamo
Esta foto me la regaló mi hermano Eduardo hace cinco años. Soy yo con apenas seis, defendiendo a mi manera el fuerte de El Álamo en San Antonio, Texas. Recuerdo aquella tarde como si fuera hoy y me vuelvo a meter en la piel de ese renacuajo que se lo pasaba teta en cualquier lado. Creo que hay muchas cosas que siguen igual. Otras no. Mentiría si dijera eso de que sigo siendo el mismo y que creo que uno mantiene su esencia toda la vida y bla, bla… En cambio encuentro fascinante disfrutar de un buen cambio de gustos, de opinión y hasta de vida. Cuando era más joven pensaba que mantenerse invariable en principios y actitudes era la mejor expresión de integridad y honestidad hacia uno mismo. Ahora me planteo cosas que no aprobaría mi yo de dieciséis, dieciocho o veintidós años, como comprarme una moto o tatuarme la espalda, por poner dos ejemplos.
Veo la foto y me reconozco en ese cuerpecito tan pequeño, pero me entra la tentación de viajar en el tiempo y darme a mí mismo algunos consejos para llegar más feliz a estos felices veintiocho. Por si suena la flauta, allá van:
- Te quedan quince años de flequillo, así que no te peines tanto.
- Tu cara de buenecito se irá agudizando, pero no es malo, no sufras. Aprende pronto a sacarle provecho para seguir siendo un cabroncete sin que nadie lo note.
- Los mayores no siempre tienen razón. De hecho observarás con el tiempo que la mayoría casi nunca la tiene.
- En cambio los consejos de Rocky son perennes. Síguelos siempre.
- El primer amor no es el mejor de todos.
- Ni bailar es aburrido ni la política es un rollo que no le importa a nadie.
- El colacao mola, pero hay polvos mejores antes de acostarse.
- Te gusta el queso y te encantan las judías, pero todavía no lo sabes porque eres bobo.
- Martes y Trece se separarán, empieza a asumirlo.
- En cambio Michael Knight seguirá dando guerra muchos años.
- Nunca llegarás a ordenar del todo tu habitación. Nunca. Déjalo ya.
- Pasas demasiadas horas pensando en chicas. Para un poco, niño, haz otra cosa o seguirás igual toda la vida.
- Los slips no molan. Pero tu sudadera de terciopelo azul sí, ¡no la tires nunca!
04 noviembre 2008
Obamismo
"No creáis ni por un segundo que estas elecciones han terminado. No penséis ni por un minuto que el poder se entrega". ¡Barack a tope tonight!
26 octubre 2008
Prohibido verter basura
Si digo lo que pienso tal vez me arrepienta, pero aún no me he arrepentido de pensar tanto lo que acabo diciendo. Por eso hoy no voy a verter aquí mi basura. He aprendido a reciclar mis sentimientos en contenedores de colores. Los separo ingenuamente, aunque todos terminen en la misma incineradora de la memoria. Algunos recuerdos ya huelen. Tú, demasiado bien. Pero ahora llevo mascarilla cuando hurgo entre mis propios desperdicios. Con todo cariño, me largo de este vertedero.
19 octubre 2008
Starbucks sex
15 octubre 2008
Tercer condicional
Es el tercer condicional. La forma verbal de lo imposible, de lo que nunca sucederá. Por algo que sucedió en el pasado. O porque no llegó a suceder. “Si yo no hubiera… entonces habría”, “si no hubiéramos…”. Y así hasta lamentar todas las hipótesis pretéritas que ya no volverán.
Con nuestro pasado simple y un presente continuo, déjame soñar con aquel futuro imperfecto. De tiempo compuesto. Enséñame la gramática que entrelaza las olas hasta tu isla. Y yo te prometo aprender la lección.
10 octubre 2008
Especies unicas
Lei en un libro sobre Malta que en una de sus islas se puede encontrar un lagarto con dos colas unico en el mundo. Tambien cuenta la leyenda que en Fungus Island ("la isla de las setas", lo que podria explicar la propia leyenda), crecia un arbusto con propiedades curativas contra enfermedades sin solucion. No me creo ninguna de las dos historias. Lo que si es cierto es que en este pais, peculiar como pocos, se pueden encontrar algunas especies autoctonas exclusivas de este archipielago mediterraneo. Y enumero:
- El Protosocialista Agradecido (botellonus hispanicus zapateris): se trata de imberbes jovenes espanoles que acaban de recibir su beca del Ministerio de Educacion, Politica Social y Deporte. Mil seiscientos cincuenta euros que el Estado les regala para cursar un minimo de tres semanas de ingles en el extranjero. Una idea magnifica sobre el papel, que en la realidad se traduce en unas maravillosas vacaciones pagadas a 51.000 jovenes (datos de 2008) en las que los mil seiscientos cincuenta euros acaban enriqueciendo a escuelas pateticas que se forran con estas becas, que alojan a los chavales con familias lamentables, que no les ensenan nada y que les regalan el certificado exigido por el Ministerio aunque no vayan a clase (asi se aseguran de que el alumno recomendara la experiencia a sus amigos proximamente becados). El dinero que sobra se dedica a pagar los botellones diarios en la playa, rodeados, claro, de otros espanoles. Aunque a esto se le llame inmersion linguistica y aunque cueste a los espanoles 85 millones de euros, es evidente que para cada ejemplar de la especie es cojonudo. Por eso el Protosocialista Agradecido camina en manada por las calles de Malta con la foto del presidente espanol cosida en sus camisetas (veridico) y profiriendo canticos de alabanza a su figura. Canticos, por supuesto, en espanol. Aunque esta especie no es exclusiva de Malta, es aqui donde el periodo de gestacion de votos primerizos es mas fertil.
- El Afrofaquer (raperus humedensis): su habitat natural son las discotecas y los garitos de marcha. De vida nocturna y gran actividad, el Afrofaquer atrae a las hembras con danzas precopulativas y en cuestion de segundos logra activar el modo video en sus camaras de fotos, que forman circulos en torno a cada ejemplar. El Afrofaquer domina la tecnica y posee la actitud, lo que le convierte en un rival dificil de batir para el resto de machos. Pero, como se ha demostrado en otras capitales europeas, su hegemonia no es indiscutible. Algunos creen que en realidad es el lagarto de dos colas.
- El Pizzero Nocturno (telepi borrachus maltensis): base de la cadena alimenticia maltesa, el Pizzero Nocturno garantiza la supervivencia de la poblacion animal de la isla mas alla de las doce de la noche. Establecidos los pilares de la alimentacion sobre la pizza y la cerveza, el Pizzero Nocturno se convierte irremediablemente en un tipo simpatico al que le hacen fotos, le regalan copas y acaba cada noche con los ojos como las brotolas. Aunque aqui los cubatas cuestan 2,5 euretes, el tamano y la proporcion alcohol-cocacolaguada es ridicula, por lo que el Pizzero Nocturno vende tambien refrescos y cerveza barata y se convierte en un claro ejemplo de simbiosis natural. Junto a Zapatero, es el personaje mas amado de la isla.
- El Padre Insomne (te dije que mandaramos a la nina de campamento con las monjas): nunca ha habitado este entorno pero esta enormemente vinculado a el. El Padre Insomne es el que envia a alguna de sus crias a Malta confiando en que volvera hablando ingles. Pero despues de tres semanas, mes y medio o tres meses deberia agradecer que, si a la hija no la he ido mal por la noche, al menos hablara algo de italiano. El Padre Insomne huele el alcohol a traves del telefono y prepara un cuarto en la casa con una cuna para su futuro nieto. Envio a una estudiante menor de edad a aprender ingles, pero recibe a una hija protosocialista y madre de un bebe, probablemente mestizo y con dos colas.
07 octubre 2008
Cortadas de rollo
Llueve como su puta madre. Siguiendo con las tan celebradas miserias propias, os cuento que ahora mismo estoy encerrado en mi escuela porque ahi fuera estan cayendo hectolitros de agua. Una vez mas.
Que el mal tiempo te joda unas vacaciones es algo habitual, pero no por ello jode menos. Y a mi me esta cortando el rollo. Mi plan para hoy era ir con gente de la escuela a la capital Valletta, y al final lo que voy a necesitar es una bayeta porque creo que me he dejado el balcon de mi cuarto abierto.
Lo de mi habitacion es otro tema. Me llamaron el sabado para decirme que me cambiaban a una triple compartida. “Y una polla”, conteste yo, en un exquisito ingles. El asunto quedo asi, hasta que hoy martes la escuela me ha llamado a capitulo. Dicen que me cambian porque mi reserva era para una habitacion triple compartida, algo con lo que yo contaba cuando llegue aqui, pero claro, al llegar me dieron una triple para mi solo y despues de comprobar sus innumerables ventajas no iba a cambiarla a falta de cuatro noches para irme. Asi que hemos llegado a un acuerdo por el que pagare 50 euretes y me quedo en mi habitacion hasta el sabado (dense prisa en venir, amigos, que esto se acaba). Vine aqui con una promocion de alojamiento gratuito, asi que 50 €tes por 14 noches en media pension no parece mal precio. Pero no es ningun palacio. No hay cartelitos de “do not disturb”, y todos los dias entran en mi cuarto varias veces a decir que si pueden limpiar. A lo que yo, en camiseta y calzoncillos y con mi peor cara, tengo que responder todos los putos dias “hazlo luego si ves que tal”.
La tercera cortada de rollo llegaba con el asunto del profesor. La semana pasada me dio clase un maltes cachondo de origen serbio con raices egipcias. O algo asi. Y el tio era un crack. Pero se ha ido de vacaciones, y despues de disfrutar de sus clases en una terraza junto a la playa o de descojonarme con sus comentarios, no me divertia demasiado la idea de cambiar de profe. Hasta que ayer entro por esa puerta un angel llamado Andrea. Madre mia de mi vida. Es la primera vez que me da clase alguien mas joven que yo, es la primera vez que conozco a una chica de Arabia… es la primera vez de muchas cosas.
Por ultimo, os cuento la cortada de rollo del cine de aqui, que ejerce la aun-no-extinta practica del “visite nuestro bar”. No se me ocurre peor falta de respeto al septimo arte que interrumpir la proyeccion con un powerpoint con anuncios de tiendas maltesas y un rancio “the bar is open”. Malditos sean, eso no se hace. Aunque las pelis que hasta ahora he visto tampoco sean obras maestras: “Death Race”, una especie de revision futurista de “Gladiator”, y “Babylon AD”, una especie de revision futurista de la Biblia… Entendedme, cuando el cine es en ingles y sin subtitulos se agradecen los argumentos sencillos.
05 octubre 2008
Sin palabras
04 octubre 2008
La trama se complica
Sopla un viento del carajo en esta isla por segunda vez desde que llegue. Pero hoy encima es sabado. Es dificil hacer planes cuando la gente que has conocido se ha marchado esta manana, y los que quedan no saldran con este vendaval. Yo, aunque quisiera, tampoco podria salir, porque toda mi ropa esta ahora mismo empapada.
He decidido hacer la colada, con muy mala punteria. Mas que una eleccion ha sido una falta de opciones: o lavaba la ropa o manana me tocaba ir de excursion a la isla de Gozo en calzoncillos. Sucios, por supuesto. Asi que he bajado a la sala de las lavadoras a hacer con ellas lo que mejor saben. Pero si bien es cierto que no todo ha salido tan mal como la ultima vez que intente demostrarme a mi mismo que no soy un inutil (empeno este en el que no hago mas que fracasar), la cosa tampoco ha sido como para recordarla. Aun asi, voy a hacerlo, porque se que os encanta descojonaros de mi.
Aqui las lavadoras funcionan con fichas: dos para la lavadora, una para la secadora. A razon de 2,5 euretes por ficha. En total, a alguien medio espabilado le saldria la broma por 7,5 euros la colada. Ahora os voy a explicar por que yo llevo gastados 12,5 y aun no tengo ropa... Mi primer logro ha sido confundir la lavadora con la secadora. Risas enlatadas. Si, joder, se parecen un monton. Pero por lo menos no he echado el detergente (porque no tengo, que si no no quiero imaginar lo sequisimos que habrian salido esos polvos). El caso es que he metido toda la ropa en la secadora, he metido la ficha, le he dado al boton y me he puesto a leer. Media hora despues, mi ropa estaba seca. Igual de seca que cuando la meti. Pero limpia limpia no se veia. Descubri mi error, gaste mis otras dos fichas en la lavadora de verdad y segui leyendo. Cuando termino el centrifugado aquello estaba mojadisimo. Asi que volvi a la recepcion del hotel a comprar otra ficha para la secadora. Esta vez con sentido. Y a leer otro rato. Al terminar, mi ropa estaba humeda. No tanto como al salir de la lavadora, pero mucho mas de lo que mi ojete quiere para si. Asi que entre gastar otros dos euros y medio y acabarme el puto libro o subir a la habitacion y usar ese tendedero tan mono que tengo, elegi lo segundo, ignorante de lo que se avecinaba por el Mediterraneo. Vendaval.
Pense que el viento seria un aliado en esta tarea de secar la ropa. "Al fin y al cabo los secadores de manos no son mas que pequenas maquinas que generan minivendavales", pense. Y un copon. Las cosas con viento no se secan una mierda, al menos con viento maltes. Para empezar, mi pequeno tendedero me ha vuelto a explicar la leccion de la secadora: demasiada ropa junta no se seca con nada. Y se ha roto una cuerda. Asi que me puse a distribuir la ropa en tres sillas de plastico que hay en la terraza, colgando las camisas en perchas atadas a la barandilla y una serie de ridiculos inventos que tampoco voy a detallar. Todo para que la ropa siga mojada. Asi que, rendido, he comprado otra puta ficha y he metido los pantalones en la secadora otra vez. Pero solo los pantalones y cuatro cosas mas, lo justito para poder salir esta noche con algo mas que un banador.
Y eso es lo que voy a hacer ahora, amigos. Ver si, de nuevo, he vuelto a fracasar. O si por el contrario tengo ropa lista para salir bien guapo al ojo de un huracan.
02 octubre 2008
Conducir como el culo (y otras tradiciones maltesas)
Malta tiene mas de siete milenios de historia. Algunos de sus coches, tambien. Sin embargo eso no parece procupar lo mas minimo a sus habitantes, que presumen con orgullo tanto de la antiguedad de sus monumentos megaliticos como del dudoso encanto de sus autobuses. Pero al igual que la intruduccion de la TDT en Espana no ha amansado los gustos televisivos de los espanoles, seguramente modernizar el parque movil maltes tampoco invitaria a los malteses a renunciar a una de sus mas arraigadas costumbres: conducir como el ojete.
Escribo estas lineas sano y salvo desde uno de los ordenadores de mi escuela. Cuando salga por la puerta y cruce la calzada, todo es posible. Aqui los frenazos retumban tanto como los graves de las discotecas de Paceville, nucleo en el que tengo el gusto de pernoctar (que no dormir). Pero nadie se enfada. Un conductor frena en seco detras de otro coche que gira sin avisar, las ruedas chillan, el asfalto arde y ambos conductores se miran y se saludan con el brazo, como diciendo "joder, Mariano, que casi nos matamos. Venga, da recuerdos a los ninos".
No en vano uno de los souvenirs mas populares en la isla es la tipica jarra de desayuno, que aqui venden abollada, con un autobus impreso y las palabras "I got smashed in Malta". Y lo cuenta un orgulloso expositor de abolladuras. Pero es que esto es demasiado. Creo firmemente que el Ministerio de Asuntos Exteriores deberia eliminar de sus apuntes sobre Malta eso de que es un pais seguro y sin riesgos. Si a eso sumamos que ademas aqui -ex colonia britanica- conducen por la izquierda, deberian situarlo junto a Iraq o Afganistan.
Ese es quiza el mayor legado anglosajon en la isla. Porque lo del idioma es pura ficcion. Aqui la lengua oficial es el espanol, sobre todo en verano. Y despues se habla maltes. Una extrana lengua que, aunque parezca mentira, la gente utiliza. Porque los malteses hablan maltes, y ademas muchisimo. Un idioma fascinante que no se parece a nada. Para hacerse una idea, aqui en las cajetillas de tabaco no pone "fumar puede matar" o "smoking kills", sino "It-Tipjip Joqtol". Con dos cojones.
Con advertencias asi, tiemblo al pensar que pondra en otros carteles indescifrables. Habra tiburones en esta playa? Riesgo de desprendimientos? Sabre exactamente en que momento me estan diciendo "evacuen el edificio inmediatamente"?
Aparte de eso, todo va bien. Al menos, de momento.
28 septiembre 2008
Malta, dia cero
26 septiembre 2008
Tres lecciones de la crisis del capitalismo
- Si decides irte a Malta de vacaciones y el único vuelo directo es con Alitalia, asegúrate de que la compañía no desaparecerá mañana. O bien haz escala en Londres. Si la aerolínea no desaparece mañana, harás el gilipollas en Gatwick. Si desaparece, te habrás ahorrado 400 euros. Por mí, llegados a este punto, que desaparezca.
- La crisis no comienza en un momento concreto. De igual modo, tampoco termina en un momento concreto. La crisis se compone por tanto de momentos inconcretos caracterizados por no ser “un buen momento”. Por ejemplo, ahora “no es un buen momento para comprar piso” o “no es un buen momento para comprar coche”. Pero eso no significa que en lo que te resta de vida vaya a llegar ese “buen momento” de irte de casa de tus padres ni que de la noche a la mañana no puedan, por la puta cara, subir en 5.000 euros el precio del nuevo Mégane que llevas cuatro años esperando.
- Puedes intentar convencer a un taxista de que si Lehman Brothers ha hecho fortunas comprando multinacionales con dinero imaginario, tú puedes pagarle los diez euros de carrera con dinero imaginario. Pero también puedes llevarte una hostia.
24 septiembre 2008
Malta, ese lugar
Me voy a Malta a estudiar inglés. Está decidido y no voy a echarme atrás, por más que me bombardeen con eso de "¿tú a qué coño vas a Malta?". Yo lo tengo clarísimo: allí encontraré malteses de buen corazón, unos decorados majísimos de Gladiator (por lo visto al acabar el rodaje Ridley Scott dijo "tranquilos, que ya vengo yo mañana y lo recojo"... y ya va para nueve años), y unas clases de inglés buenísimas.
No hagan caso al eje del mal desinformativo. La próxima semana tendrán noticias desde el Mediterráneo.
04 septiembre 2008
Cesare Pavese y un amigo
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
esta muerte que nos acompaña
desde el alba a la noche, insomne,
sorda, como un viejo remordimiento
o un absurdo defecto. Tus ojos
serán una palabra inútil,
un grito callado, un silencio.
Así los ves cada mañana
cuando sola te inclinas
ante el espejo. Oh, amada esperanza,
aquel día sabremos, también,
que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.
Será como dejar un vicio,
como ver en el espejo
asomar un rostro muerto,
como escuchar un labio ya cerrado.
Mudos, descenderemos al abismo.
Y a vuestro lado no importaría.
Qué bueno es que existas, Txy
01 septiembre 2008
We're back
23 agosto 2008
26 julio 2008
El último tango de don Invierno
14 julio 2008
Del Caribe a Malasaña
Del Caribe a Malasaña.
¿Calimocho o ron de caña?
En Santo Domingo o España
extranjera, mas no extraña.
Ropa blanca, piel canela,
ojos verdes de acuarela,
el ombligo con tachuela
y el sostén de Venezuela.
A los piropos, inmune.
El reggaeton nos consume.
Hasta que la luz me exhume
déjame oler tu perfume.
Conversación ingeniosa,
baile duro y a otra cosa.
De cerca más cautelosa…
“¿No sabes que eres preciosa?”
Nos tomamos otro trago.
No te preocupes, yo pago.
Tu mano lanza un amago
pero aún sé lo que me hago.
Es mi virtud el exceso
que disfrazo de proceso…
embaucador inconfeso:
en la barra el primer beso.
De tu color no me aparto,
prado negro, tez de infarto.
Lo del adiós lo descarto
con un taxi hasta mi cuarto.
De tu cuello robo el oro.
En tu volcán todo exploro.
Como un pirata y su loro,
del Caribe mi tesoro.
10 julio 2008
29 junio 2008
Podemos (II)
(continuación de Podemos I)
- “¿Oiga…? Fast Pizza, que si desea algo…”
- “Sí, ehm, perdón. Quería hacer un pedido”
- “A qué dirección”
- “¿Qué desea?”
- “…Está al lado la calle. Es aquí en el barrio, al ladito del Fast Pizza… Calle del Pinar, justo ahí…”
- “Sí, ya lo sé. ¿Qué iba a pedir?”
- “Ehm… bueno, pensaba pedir una pizza de jamón y otra cosa, pero es que no sé, igual no…”
- “Oiga, esta noche hay partido, es domingo y se me sale el trabajo por las orejas. Si sabe lo que va a pedir dígamelo y si no piénselo y vuelva a llamar”
- “¿Jamón y qué?”
- “Pepperoni.. ¿le parece vulgar?”
- “No, no me parece nada. Es que aquí hay mucho ruido y no le oigo”
- “Por mí puede hacer usted lo que quiera”
- “Ehm… ¿sigue la oferta del dos por uno?”
- “Esa, y la de segunda pizza a mitad de precio. Y otra muy especial para días históricos como hoy, con España en la final de la Eurocopa…”
- “¿Qué oferta?”
- “La de dejarme trabajar tranquila por el irresistible precio de cero euros”
(continuará...)
28 junio 2008
Podemos (I)
Se le presentaba un cumpleaños extraño. Por un lado sobrado de emoción, con la selección española jugando la final de la Eurocopa. Por otro lado aburridísimo, con su novia en Galicia, en uno de esos congresos de la empresa. Rubén se había quedado solo en casa el día en que cumplía 30, sin nada más que hacer que esperar en calzoncillos la hora del partido. Sin ganas de salir y menos aún de cocinar, puso la tele para ir haciendo tiempo y pidió una pizza.
(continuará...)
30 mayo 2008
Revisión gratuita (III)
(continuación de Revisión gratuita I y II)
- “¿Qué ve ahorra?”
- “El mismo dibujo del gato”
- “¿El gato dormido en blanco y negro?”
- “Sí. Y una luz amarilla en el centro”
- “Yo veo lo mismo”
- “¿Pero no me ha dicho que usted ve mis ojos?”
- “Exacto. Y veo a un gato dormido. En blanco y negro. Le veo a usted, señor Martínez, durmiendo mientrras el mundo se le escapa”
- “¿Qué me quiere decir?”
- “Mire luz roja”
- “Es amarilla”
- “Ay, señor Martínez… usted cree que por ser miope de cerca ve perfectamente”
- “Doctora… lo único que veo es a usted”
- “Sí, media dioptría en el derecho y un poco más en el izquierdo…”
- “Mucho más”
- “¿Cómo lo sabe?”
- “Ve usted desenfocado. En blanco y negro. Todo está en sus ojos, señor Martínez. Veo a un hombre triste, asustado ante lo que no quierre ver. Es usted gato dormido, prisionerro de imágenes del pasado”
- “¿Todo eso lo ve en mis ojos?”
- “Retina humana graba como cámara de televisión. Querrido señor Martínez, tiene usted ojos de un muerto. Con optografías. Veo última imagen, veo mujer, y veo mujerres idealizadas. Dibujos absurdos en blanco y negro, desenfocados…”
- “Ahora sí…”
- “Puede elegir entre ojos de muerto, con optografía grabada, mirar dibujos absurdos desenfocados en blanco y negro. O puede elegir mirar vida en color”
- “Buena elección, señor Martínez… Le recuerrdo que esta revisión es gratuita”
Fin
27 mayo 2008
Miss Skyline

20 mayo 2008
Esta vez no
Me da igual que no lo admitas
pero no tienes ni idea.
Llora rimmel, patalea,
pierdes más cuanto más gritas.
Crees que por un par de citas
este perro ya babea.
Pero paso y te mosqueas.
¿No ves que así no me excitas?
No beso el suelo que pisas,
no muero por tus entretelas.
No me importa, me la pelas.
Prefiero echarme unas risas.
Tampoco voy a negarlo,
eres mi tipo de chica:
guapa, lista, medio rica,
pero paso de empezarlo.
19 mayo 2008
14 mayo 2008
Revisión gratuita (II)
(continuación de Revisión gratuita I)
- “Poca gente sabe acerca de optografías”
- “Ahá. ¿Y qué vio?”
- “Vio fuego. La habían quemado”
- “Madre mía”
- “¿Le da pena?”
- “Hombre… pobre rana”
- “La quemó él. Era rana de laborratorio”
- “Ahá… claro”
- “Los dibujos en blanco y negro”
- “Pero cuál”
- “Pues… es como un gato durmiendo o algo así. Está desenfocado. Creía que usted también lo veía”
- “No, yo veo sus ojos”
- “Ehm… bueno, algo de astigmatismo, supongo”
- “Veo fuego”
Vaya mierda. Ahí sí que me acojoné de verdad. Me estaba viendo igual que la pobre rana del siglo diecinueve. Aquel batracio y yo nunca sospechamos que acabaríamos nuestros días al servicio de la ciencia. Ella, sacrificada por el futuro de la criminología. Yo, subyugado por el imperio de las gafas.
- “¿Perdón?”
- “Lo veo en sus ojos, señor Martínez. Está grabado en su retina. Las mujerres le han hecho sufrir”
- “Ehm… sí, bueno. Verá, yo venía por lo de la revisión…”
(continuará...)
13 mayo 2008
Revisión gratuita (I)
- “Coloque aquí la nariz y mire a través de las lentes”
- “Vale”
- “Qué imagen ve mejor, ¿izquierda o derrecha?”
- “La izquierda”
- “¿Y ahora?”
- “La izquierda también”
- “¿Y ahora?”
- “No sé… la derecha”
- “¿No sabe? Qué ve mejor, ¿izquierda o derrecha?”
- “Derecha, derecha”
- “Vaya…”
- “Ahora verremos astigmatismo”
- “Muy bien”
- “…Es amarilla”
- “Usted mire luz”
- “¿Ortografía?”
- “No, optografías. Con ‘P’ de prisionerro”
- “Ah… no lo había oído nunca…”
- “Ojo humano graba imágenes, como cámara de televisión. Y permanecen en retina como impresora”
- “Qué interesante”
- “Mucho. Y muy desconocido. Criminología no sabe que optografías dicen quién ha cometido asesinato, porque última imagen permanece en retina humana…”
(continuará...)
12 mayo 2008
Un poquito de realidad
11 mayo 2008
07 mayo 2008
Al altar
Era una de esas tías que me veían como el marido perfecto. Y nada más. Para mí, la perfecta era ella: sonrisa de anuncio de clínica dental, centro de gravedad imprescindible en las fiestas y tanga al descubierto cuando conducía su moto. Pero Sofía me resultaba inaccesible aunque me dejara todas sus puertas abiertas. Todas, menos una. Cada vez que le insinuaba algo me salía con lo mismo: “tú y yo iremos juntos al altar”. Cosas de ese estilo que, lejos de hacerme feliz, me hundían cada vez más en el charco de la impotencia.
- “¿Y quién cojones te ha dicho a ti que lo que quiero es casarme contigo?”
Obviamente, nunca se lo dije. La única frase con la que logré desestabilizarla se la solté en una terraza de Madrid una noche de verano: “si no te conociera de antes hoy me habría enamorado de ti, pero te conozco y sé que llevo enamorado mucho tiempo”. Esa noche lo mandó todo al carajo, novio incluido, y acabamos en su cuarto. Después de aquello nada volvió a ser igual.
- “Así que tienes novia… ¿Y pensáis casaros?”
- “Quién sabe, Sofi. A lo mejor algún día”
- “¿Y ella qué dice?”
- “Que nunca se casará conmigo”
Hoy le he contado a mi chica cómo me gustaba Sofía. No se ha puesto celosa. Después le he pedido que se case conmigo. Ha dicho sí. Se lo he contado a Sofía con un mensaje y me ha contestado pidiéndome un favor: quiere ser mi madrina para acompañarme al altar.
22 abril 2008
Las cinco sentidas
No era ningún secreto que a Ricardo Sensorial le gustaran mucho las mujeres. Le gustaban tanto que algunas creían que le gustaban todas. Pero no era cierto, y ahí sí que se escondía un gran secreto: ¿quién le gustaba realmente a Ricardo? Sus amigos se lo preguntaban a menudo y sus amigas sentían una gran curiosidad. Pero él nunca respondía con transparencia. Como si verdaderamente le gustaran todas o como si en realidad no le gustara ninguna. Hasta que Visitación, la más guapa de sus amigas, le planteó en serio la pregunta.
- “¿Y eso te molesta?”
- “Sinceramente, sí”
- “Eso va a ser porque te gusto…”
- “A lo mejor la que te gusta soy yo, so imbécil… ¿Me vas a decir quién te gusta?”
- “¿Cinco? No lo entiendo”
- “Verás, Visi, tú eres una de ellas. Eres la más hermosa y no lo puedo evitar: tu belleza ha cautivado mi sentido de la vista”
30 marzo 2008
El momento más feliz de mi vida (y III)
Me prometí a mí mismo no dedicarte más textos en este blog, pero el anuncio de tu boda bien merece una última excepción. Después de todo, nuestra historia no ha sido más que una sucesión de tragicómicas excepciones que, aunque te empeñes, nos han reportado mucho más que tormento. A mí, sin ir más lejos, me ha regalado el momento más feliz de mi vida. Pero es la tuya la que toca plantearse ahora.
No es este el lugar para hablar de algunas cosas. Pero sí es el lugar para entregarte un último deseo. Desde antes de que te fueras hace tres meses supe que no ibas a volver. Ni las lágrimas, ni los proyectos, ni que dejaras en mi coche tus apuntes para que te los devolviera a la vuelta pudieron convencerme. No porque no quisiera creerte, sino porque te conozco mejor de lo que te conoces tú. Sabía lo que iba a pasar, y desde que me despedí de aquella chica preciosa que lloraba medio dormida bajo su frazada negra no se me ha vuelto a escapar una lágrima. Tampoco estás ya entre mis proyectos ni tus apuntes han salido del maletero en el que los dejaste.
Pero eso no quiere decir que no me importes. Ni que cada vez que voy a casa desde la M-30 no mire a esa ventana en la calle Costa Rica por donde se colaba tanto frío. Ni que me haya dejado de gustar esa canción que, dándole la vuelta, me dedicaste después de una de nuestras discusiones en noviembre.
Tampoco quiere decir que estas líneas no las esté escribiendo con la última carilina a mano, por si de repente tiene que demostrar que aún sirve para lo que la compraste hace casi cinco años. Muchas cosas pendientes quedarán para siempre sin hacer, desde aquellas clases de tango en La Boca hasta la decoración de nuestro piso en Madrid. Muchas cosas que te dije no te las repetiré, y otras que no te he dicho quiero que las escuches hoy. Como que tienes el despertar más dulce, divertido y enternecedor que existe. Que tus ganas de reír y, sobre todo, de hacer reír, te distinguen incluso más que ese foco deslumbrante que tus ángeles dirigen hacia ti cada vez que sales de casa. Que ha sido fascinante aprender contigo; intuir en qué momentos no hay que dejarte sola y cuándo no hay que apagarte la luz, acertar al acariciarte el pelo sin que lo pidas y saber cuándo no hay que hacerte caso. Que no tienes ninguna credibilidad en tu papel de fría e implacable abogada, porque esos ojitos infantiles delatan que algo no ha cambiado en esa mujer desde que era un bebé que se abrazaba a un canguro de peluche. Que podrás hundir o salvar multinacionales en los mejores despachos del mundo, pero tu inocencia interminable no cabe en ese traje elegante. Que eres una desordenada (esto sí te lo he dicho, pero quería repetírtelo), y que 27 años no son suficientes para tener las cosas claras.
Algo sí que tenemos claro hoy los dos, y debemos aprovechar esa conjunción astral que ha permitido este inusual fenómeno: mi sitio no está contigo ni tu sitio conmigo. Pero antes de extenderme te había prometido entregarte un deseo, y ese deseo es que no des un paso en falso que te impida llegar al momento más feliz de tu vida, que está aún por llegar. Que no te prives de liberar esas ganas contenidas de vivir intensamente un futuro que puedes conquistar sin apenas proponértelo. Porque lo tienes todo, existes porque tenías que llegar y bendices con tu vitalidad el aire que entra en los pulmones de quienes te conocen. Gracias a Dios he tenido la suerte infinita de ser de los más afortunados. Ahora cada uno dirigimos nuestro viaje, y yo ya sé en qué estación no me debo bajar. Mi deseo es que tú tampoco te bajes ahora en la estación equivocada.