27 marzo 2008

¿Qué coño es esto?

Esta es una historia de miedo en primera persona después de visitar hoy el ensanche de Vallecas, en Madrid.

No soy de los que disfrutan tocando los cojones al más allá, pero sí me gusta ponerme a prueba. He pasado ratos emocionantes recorriendo con amigos un hotel en ruinas, paseando de noche por un cementerio o caminando solo dentro de la iglesia de un antiguo monasterio en Burgos. Las paredes desconchadas y las ventanas rotas de aquel hotel sugerían historias de gritos y violencia en cada pasillo; en los cementerios no te sientes en soledad, sino más bien en ausencia de compañía, que es mucho más inquietante, y no encuentro nada más aterrador que la silenciosa actitud de las imágenes religiosas.

Algunos de los peores escalofríos que recuerdo los sufrí en un frontón cubierto y vacío en un pueblo de Segovia; en el Valle de los Caídos pasando bajo la descomunal Piedad que vigila desde lo alto entrada a la tumba de Franco, y esta tarde recorriendo en coche el ensanche de Vallecas. ¿Qué coño es eso? ¿Qué clase de demonio ha inspirado esa llanura fantasmal plagada de grúas y sombras?

No sé cuánta gente cabe en lo que ya llevan construido, ni cuánta gente cabrá cuando lo acaben, pero me parece increíble que eso pueda llenarse de humanos. De momento da la impresión de que sólo falta que alguien haga clic en el botón “aceptar” y aquello se vea invadido por uno o dos millones de sims. Hay zonas –y aquello no se acaba nunca– que están completamente desiertas, pero el alumbrado funciona –y gasta– perfectamente y los bancos están meditadamente clavados sobre las grandes aceras con vistas a las obras. Y allí no hay ni cristo. Es el Silent Hill español, la falta de vida en lo aparentemente vivo, lo extraño entre lo que parece familiar. Es como si de pronto un día te levantaras y tu pareja no se moviera o fuera incapaz de hablar, como si tus vecinos caminaran en silencio con los ojos en blanco. Esa ciudad no es una ciudad-fantasma, es una auténtica ciudad-zombi. Y lo mismo ocurre en Las Tablas, Sanchinarro o en Paracuellos del Jarama, ese pueblito de siete mil habitantes cuyo alcalde gobernará de la noche a la mañana a una población cinco, diez o mil veces mayor. ¿¿De dónde sale tanta gente?? ¿Hay humanos suficientes para rellenar? Y sobre todo, ¿por qué entonces no puedo tener una casa de una puta vez?

Dicen por ahí que la culpa es de la especulación, pero yo creo que las causas no hay que buscarlas en este mundo. Fuerzas ocultas manejan nuestro devenir. O eso, o que ZP es masón. No sé, no entiendo nada. Lo que sí puedo asegurar es que el Carrefour y el IKEA que están ahí, en medio de esas dunas de ladrillos, estaban petados de coches un miércoles por la tarde. A rebosar, en medio de la nada. Creo que la era Aquarius ha terminado. Comienza el Armagedón.


6 comentarios:

Libertad dijo...

Cuando -acojonada, por el a veces sereno estoicismo con el que he vivido desde la adolescencia la seguridad de que nunca encontraré una verdadera pareja- le digo a mi padre, conteniendo las lágrimas, eso sí, o derramándolas cuando la menestruación llama a mi puerta, que nunca voy a poder tener un hogar propio, se ríe... o se mosquea porque sabe que lo digo en serio. Entonces, me habla de pesimismo, de derrotismo y de un sinfín de ismos y me dice que sí, que llegará. Entonces, en sus momentos de mesntruación mental, no se da cuenta de que su flaqueza le desenmascara al murmurar: "Yo te compro a ti un piso antes de que me muera sea como sea, aunque tenga que atracar un banco". Muy largo me lo fiais, pienso yo, parafraseando al genial Hidalgo. Porque hoy, en esta sociedad opulenta y pseudo-feliz, si no tienes un trabajo decente ni pareja, estás jodido -metafóricamente, digo, porque si encima eres del club, cuya presidencia ostento, de "nunca sexo sin "amor"... al menos sentimientos, ni siquiera jodido puedes estar.
Creo que los matrimonios de conveniencia terminarán a este paso por volver a su máximo auge, pero no ya por "papieles", sino por poder pagar una hipoteca.
Mi compañero de piso, un provecto profesor de instituto divorciado y superado por el Euribir (que si no, de qué iba a compartir chabola con nadie), es ciertamente encantador. No un segundo padre, pero sí un esbozo de tío o de primo.
Pero no siento éste como mi hogar. Porque el hogar lo hacen, como casi todo, las pequeñas cosas: ese jarrón que está ahí porque tú decides que esté exactamente ahí; hacerte una tortilla francesa en ropa interior; ver el informativo con los pies en el reposacabezas y la cabeza en el asiento...
Y con asiento o sin asiento, me veo condenada -como el 25% de mi generación- a ir de alquiler en alquiler, de mudanza en mudanza, procurando no acumular muchas cosas para tener menos cajas que llenar en la próxim ocasión, sacándome el abono VIP de "buscaspiso.com", dejando las paredes desnudas por no despegar posters deprisa y corriendo...
Sin embargo, no paran de nacer, como en un patatal monstruoso, ciudades nuevas, imperios de ladrillo impersonales y fríos por doquier. Dicen que el precio de los pisos sube cada vez menos. Será verdad. Poco me importa. Si tú tienes 100 y algo vale 1.000.000 hoy y 1.500.000 el año que viene, no puedes comprar. Pero si tienes 100 y algo vale 1.000.000 hoy y "sólo" 1.200.000 el año que viene, tampoco puedes comprar.
Esto de estar jodido y sin orgasmos es una mierda tan grande como el ensanche de Vallecas, tan grande como el desespero, tan grande como la incertidumbre que provoca mirar a un futuro más lleno de sombras que de luces. Besos mil y disculpe mi verborrea, ya bien conocida por usted (discúlpenla quienes nunca antes tuvieron que padecerla).

Belén dijo...

Ay amigo, así está el tema, juegan con nuestras ilusiones y nos meten en enjambres sin mas...

Besos

Isabel dijo...

Sabes cómo hacer inquietante una circunstancia en la que pocos habrían reparado. Es algo que debo recordar no hacer cuando vaya a Madrid. Besos.
Por cierto, perfecta la verborrea ciertísima de Libertad.

Anónimo dijo...

qué haces tú por el ensanche?
vendes drogas? silent hill es esa de una ciudad desierta en la que empiezan a aparecer zombies?
sabes que las colinas tienen ojos?
miedo en el cuerpoooooooo y ya!
arte de miedo
muaks
NICO

AccentLess dijo...

Que curioso!... justo antes de que la que yo creyera la mujer de mi vida, jugara con mis sentimientos, y deshiciera las ilusiones de toda una vida engañandome y machacandome en numerosas ocasiones(es que dicho asi, luce mas), MI CASA era la unica que se ve en pie en la foto que has puesto... de hecho yo vivia justo en la esquina de la izquierda, segun se ve en la foto... en la 4º planta...

siempre eres capaz de "implicarme" en las cosas que cuentas... hoy has estado un poquito cabron, y lo has hecho con mas fuerza de lo habitual... :P (es coña, es coña)

Luna Carmesi dijo...

Lo de la vivienda en esta pais es toda una pelicula de terror... Incomprensible el alineamiento de ladrones e incompetentes para que los que suspiran por su espacio vital se estrellen de cabeza contra tabiques... por supuesto...tabiques de nuevos barrios...