22 marzo 2008

La digna muerte de Cristo

Le golpearon, le escupieron, le desnudaron y le volvieron a golpear. Le clavaron pinchos en la cabeza, le hicieron cargar con los dos pesados troncos en los que le clavarían en carne viva. Le colgaron de ellos como a un conejo despellejado, a la vista de todo el mundo y junto a la peor morralla de que aquella época. Y esto es sólo el relato dulcificado de quienes escribieron la crónica de aquella primera y sangrienta Semana Santa.

Aquellos periodistas del siglo I obviaron los detalles que suben la audiencia: las lágrimas de desesperación de los últimos minutos de un condenado, el vómito que provocaría el olor a carne podrida en aquel tétrico monte del Calvario, las convulsiones de un casi cadáver asfixiado y desangrado. Una muerte que no deseas ver.

Puedo intentar comprender lo que quiere decir el arzobispo de Pamplona cuando opina que la muerte de Cristo fue digna. Aunque no compartamos el mismo concepto de dignidad. Pero encuentro muy cobarde utilizar la fe para aumentar el dolor, las penurias y los miedos de la gente sencilla. Escaso consuelo el que habrán encontrado en las palabras del jerarca católico quienes estén pasando por un trance de estos. Que sean ellos quienes le perdonen porque no sabe lo que dice.


9 comentarios:

Isabel dijo...

A veces me pregunto cómo pretenden que la gente les siga en estos tiempos, cuando ya existe el conocimiento y, por tanto, los miedos se abandonan. Besos.

perla dijo...

Si Cristo levantara la cabeza ... haría rodar unas cuantas...

El Jardín dijo...

Razón llevas, Máximo, pero no puedo evitar, sin embargo, estar con el arzobispo de Pamplona. Quizá me haya convencido su voz, más que su mensaje, pero desde que lo oí el otro día arengar a las masas católicas hacia el sufrimiento, he visto la luz. Cambiaré la morfina por la estola del arzobispo cuando llegue el momento. Y, si los dolores son penosos, no dudaré en morderle en el cuello, para no gritar.

Belén dijo...

No puedo estar mas de acuerdo con esta entrada madre de dios...

Me la tatúo ea :)

Besos

Qettah dijo...

eso dijo?...hay gente que tiene una forma muy particular de ver las cosas, tal vez a él le apetezca morir asi de "dignamente"?... en fin...

besos...Qettah

Libertad dijo...

Nací en Viernes Santo, así que, y por esas magias cronológicas del calendario lunar, mi cumpleaños sólo ha vuelto a coincidir una vez con la celebración de una muerte atroz. Me impresiona aún y lo hará siempre.
Hacía años que no iba a una procesión (cada vez que pienso en esta palabra desde pequeña, lo primero que me sale es "manifestación"; al fin y al cabo, lo es). Tengo fe a tiempo parcial y ni eso. Algún momento de debilidad, sin más. Sin embargo, hay dos procesiones que me emocionan hasta lo más hondo: la Soledad y el Silencio, por la solemnidad o el recuerdo de una historia que, divina o humana, nos recuerda lo peor y lo mejor de nosotros mismos.
Creo que la muerte de mi abuela Ana no fue digna. A pesar de las súplicas de sus hijos, pidiendo que la dejaran en paz y no le administrasen más que medicamentos para aplacar en lo posible el dolor, le metieron de todo, prolongando inutilmente una agonía terrible. Tampoco la de Cristo fue una muerte digna e insisto en que no sé si aquel hombre fue hijo de Dios o no. Poco me importa. Aprender de los otros y del pasado. Eso sí me importa. Besos.

Alex Guerrero dijo...

Será que viven en su burbuja, como tanta otra gente de tantos diferentes ámbitos, y de vivir ahí, aislados, escuchándose sus propios sermones aquí y en la radio, acaban convencidos de que tienen razón y no ha lugar a la duda. Tan sana siempre.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

ama ya a Cristo y punto!
ama a la Iglesia con sus defectos y punto!
ama a los masones, a los rojos, a los ácratas, a las sectas, a la Falange antigua, al Partido Comunista, al PSOE y al PP, al Dalai Lama... haz como yo! no tengas ningún criterio. sólo ten un critter. resignación y risa.
qué pasa, qué haces?

nico

Anónimo dijo...

Un beso máximus, cuando te llegue la hora postrera ....¡tómate leche frita, que esta muy rica !
( isabel la de barcelona )