08 abril 2007
Domingo de resurrección
29 marzo 2007
Atención, señores pasajeros
27 marzo 2007
Habla con tu médico
¿Te salen burbujas inmobiliarias? ¿Se te está empobreciendo el uranio? ¿Te duele España? Si es así, no acudas al Doctor Geller. La prestigiosa publicación que acaba de ver la luz en las calles madrileñas sólo aborda temas importantes: series de televisión, Hollywood, cambios hormonales y París.
Dr. Geller, proyecto parido, previamente gestado y anteriormente fecundado por el inimitable Clark Kent es mucho más que un fanzine. Es un punto de encuentro para compartir todas esas inquietudes que de verdad importan: ¿qué es mejor, el Cola Cao o el Nesquik? Los gofres, ¿con o sin chocolate? Estas y otras cuestiones son abordadads en sus páginas y también en su participativo blog.
Dr. Geller, el consuelo a tu desazón, lo puedes encontrar en:
Madrid Comics: C/ Silva 17 (metro Gran Vía)
Elektra Comics: C/ San Bernardo 20 (metro Gran Vía)
The Comic Co.: C/ Divino Pastor 17 (metro Tribunal)
Akira Comics: Avda. Betanzos 74 (metro Herrera Oria)
Internalia: C/ Galileo 84 (metro Islas Filipinas)
http://doctorgeller.blogspot.com/
18 marzo 2007
Una llamada perdida
¿Cómo te va todo? Supongo que tendrás un montón de novedades desde aquella tarde de primavera de 2007 en la que quedé en llamarte a las ocho. Quiero pedirte disculpas. A mí no me va mal, o al menos eso es lo que la gente dice. Conseguí dejar el periodismo después de muchas dudas. Ahora me gano la vida escribiendo columnas y alguna que otra novela, me mudé a este apartamento en el Upper West Side de Manhattan y no me falta compañía, aunque no logre que sea la misma todos los meses. De algún modo es como si se hubieran ido cumpliendo mis aspiraciones, si bien no encuentro nada más preocupante que este camino hacia la satisfacción. Los que creen en la suerte dicen que soy un afortunado, y los que no, aseguran que soy de los que toman siempre la decisión correcta. Yo, que no sé en qué creo, prefiero pensar que hay un poco de las dos cosas, aunque me temo que en esa combinación entre fortuna y puntería hay algo que no termina de dar buenos resultados.
Mañana cumplo cuarenta años y cuando miro atrás soy incapaz de distinguir dónde he dado esos pasos certeros que fueron desviando mi camino hasta esta sexta planta de un bloque residencial en Nueva York. Si quisiera volver atrás no sabría dónde pisar primero, pero tampoco querría hacerlo, salvo para cambiar alguna que otra decisión equivocada. La que tomé a las ocho de la tarde de un domingo en la primavera de 2007 está demasiado lejos, así que no te preocupes, esto no es más que un email a punto de desaparecer.
Cuando le dé al botón de "enviar" estas palabras tal vez se pierdan en el ciberespacio hasta estrellarse contra un buzón de entrada bloqueado por el paso del tiempo. No importa. Quizá en su viaje por la nada se crucen con las palabras que iban a pronunciarse en aquella llamada que no llegué a contestar. Si entre ellas logran entenderse ya habrán conseguido más de lo que conseguimos nosotros hace doce años. Si no se entienden o ni siquiera se cruzan compartirán conmigo la sensación de haber recorrido el camino correcto en el que, a pesar de todo, lo que debió haber sido al final nunca llegó a ser.
14 marzo 2007
Cuando seas mayor
Tomás decidió no preguntar más y esperar al momento de obtener las respuestas. Hasta que un día, acercándose peligrosamente a los veintisiete, recordó todas aquellas dudas que le asaltaban ante ese tipo de situaciones. Qué desagradable fue descubrir que seguía igual que entonces. O es que a su edad no era todavía lo suficientemente mayor como para entender todo aquello que nadie le quiso explicar nunca... o bien es que era el único gilipollas de la familia. Pero seguía sin entender nada. Tomás no era especialmente listo, pero quizá de pequeño no se habría sentido tan tonto. Porque al menos cuando era niño nadie le quiso contestar. Pero ahora, ya mayorcito, había asumido como normales todas esas cosas inexplicadas.
28 febrero 2007
Días grises
Si te conociera mejor tal vez sabría decirte la palabra exacta, la frase oportuna que alivie un poco la angustia de estos "días grises". Pero a pesar de la empatía seguimos siendo unos desconocidos. Me encantan las risas, pero quizá hoy necesitas algo más. Sin embargo siento que no puedo hacer nada desde este lado de la ventana. Sólo puedo regalarte este arco iris que coloreó mi gris fin de semana. Espero que pronto lo veas también en uno de los tuyos. 
27 febrero 2007
El Cerro Uritorco
Dicen que hay un momento para todo, también para ir al Cerro Uritorco. Cojamos las mochilas, la tienda de campaña y vayamos a pasar el fin de semana. Hagámoslo por todos aquellos que lo dieron todo. Con valor, con su propio sacrificio. El Cerro Uritorco está plagado de historias. De experiencias no vividas. Allí, enterradas bajo capas de tierra, están todas esas fiestas que siempre soñaste pero que nunca se celebraron. Un arqueólogo encontraría todos los momentos que alguna vez deseaste vivir pero que te pasaron silbando delante de la cara. ¿Por qué los dejaste pasar? No te preocupes, todos están en el cerro, esperando. ¿Cuántos años tienes? ¿Veintiséis? ¿Veintiocho? ¡Vamos! Es el momento. Por todos aquellos que se sacrificaron. Por los que no pudieron. Por todos nosotros. Al cerro ya.
22 febrero 2007
Retirada de tropas
Un ejemplo divertido del aburrimiento de los soldados. Lamentablemente, hay otros ejemplos de la denigración a la que lleva a veces ese aburrimiento. También del peligro y el pánico que sufren los soldados. El resto, lo vemos a diario. Cada día me da más asco esta guerra. Iraníes, id haciendo las maletas...
18 febrero 2007
Génesis
El segundo día separó Dios la tierra de las aguas, moldeó las montañas y dibujó el contorno de tu piel. Dijo Dios: "hagamos la belleza", y del barro húmedo te creó perfecta. Y vio Dios que eras hermosa, te llamó Ángeles y pasó una tarde y pasó una mañana contemplándote: el día segundo.
Amaneció Dios algo triste el día tercero. Sembró la tierra de plantas y árboles, y te entregó sus semillas. Te regaló sus frutos para que te alimentaras de ellos y no te prohibió ninguno. "Con un fruto prohibido es suficiente", dijo Dios mirándote fijamente. Y no le entendiste... y pasó el día entero.
Y vio Dios que las bestias que poblaban la tierra, las aves que surcaban el cielo y los peces que se deslizaban en el mar no tenían nombre. Y creó Dios tus labios para que eligieras una palabra para cada uno. Sólo te prohibió una: "eternidad". Y pasaste el cuarto día jugando a nombrar las especies.
Vio que todas las palabras que habían salido de tus labios eran hermosas. Creó tu nariz para que respiraras el aire, tus manos para que tocaras el paraíso y tus pies para que lo atravesaras. Vio Dios que todo lo que había creado era bueno. Pero entre toda su obra sólo te premió a ti con la libertad.
El sexto día Dios te insufló su aliento. Su soplo de vida tocó tus labios y una lágrima brotó de los ojos de Dios. Comenzaste a existir, a su imagen y semejanza. Y pasó una tarde y pasó una mañana.
Amaneció el séptimo día y no encontraste a Dios. En medio de la creación, estabas sola en el mundo, buscando un sentido a aquel Edén. Dios desapareció, herido por el tacto de tus labios. Abandonó el universo y no lo gobernó más. Pasó los años recordando, soñando con el día en que el leve roce de tu boca no le provocase el mismo intenso dolor. Dispuesto a esperar toda la eternidad.


