14 marzo 2007

Cuando seas mayor

No es que fuera especialmente listo, pero si había algo que le molestaba a Tomás era sentirse tonto. Ya de pequeño tenía que enfrentarse cada dos por tres a esa dichosa frase que parecía servir como respuesta a todas sus preguntas: "cuando seas mayor lo entenderás". A veces era su padre, otras veces su madre o alguna de sus hermanas mayores. Siempre salían con la misma coletilla. Lo preguntaba casi todo porque le incomodaba no entender casi nada. No entendía, por ejemplo, por qué su hermana llegaba llorando a casa después de cada clase con su profesor particular. ¿Por qué lloras si es evidente que te has liado con él durante toda la hora y media? Cuando seas mayor lo entenderás. Tampoco comprendía por qué en esa película la rubia le propinaba al arrogante del sombrero una sonora bofetada y acto seguido se besaban apasionadamente. ¿Por qué le pega entonces? ¿Se quieren o se odian? Preguntas, también, para mayores.

Tomás decidió no preguntar más y esperar al momento de obtener las respuestas. Hasta que un día, acercándose peligrosamente a los veintisiete, recordó todas aquellas dudas que le asaltaban ante ese tipo de situaciones. Qué desagradable fue descubrir que seguía igual que entonces. O es que a su edad no era todavía lo suficientemente mayor como para entender todo aquello que nadie le quiso explicar nunca... o bien es que era el único gilipollas de la familia. Pero seguía sin entender nada. Tomás no era especialmente listo, pero quizá de pequeño no se habría sentido tan tonto. Porque al menos cuando era niño nadie le quiso contestar. Pero ahora, ya mayorcito, había asumido como normales todas esas cosas inexplicadas.

28 febrero 2007

Días grises

Si te conociera mejor tal vez sabría decirte la palabra exacta, la frase oportuna que alivie un poco la angustia de estos "días grises". Pero a pesar de la empatía seguimos siendo unos desconocidos. Me encantan las risas, pero quizá hoy necesitas algo más. Sin embargo siento que no puedo hacer nada desde este lado de la ventana. Sólo puedo regalarte este arco iris que coloreó mi gris fin de semana. Espero que pronto lo veas también en uno de los tuyos.

27 febrero 2007

El Cerro Uritorco

Dicen que hay un momento para todo, también para ir al Cerro Uritorco. Cojamos las mochilas, la tienda de campaña y vayamos a pasar el fin de semana. Hagámoslo por todos aquellos que lo dieron todo. Con valor, con su propio sacrificio. El Cerro Uritorco está plagado de historias. De experiencias no vividas. Allí, enterradas bajo capas de tierra, están todas esas fiestas que siempre soñaste pero que nunca se celebraron. Un arqueólogo encontraría todos los momentos que alguna vez deseaste vivir pero que te pasaron silbando delante de la cara. ¿Por qué los dejaste pasar? No te preocupes, todos están en el cerro, esperando. ¿Cuántos años tienes? ¿Veintiséis? ¿Veintiocho? ¡Vamos! Es el momento. Por todos aquellos que se sacrificaron. Por los que no pudieron. Por todos nosotros. Al cerro ya.

22 febrero 2007

Retirada de tropas



Un ejemplo divertido del aburrimiento de los soldados. Lamentablemente, hay otros ejemplos de la denigración a la que lleva a veces ese aburrimiento. También del peligro y el pánico que sufren los soldados. El resto, lo vemos a diario. Cada día me da más asco esta guerra. Iraníes, id haciendo las maletas...

18 febrero 2007

Génesis

Al principio creó Dios los cielos y la tierra. Todo era soledad y caos y las tinieblas cubrían la faz del abismo. Dijo Dios: "hágase la luz", y creó tus ojos. Los puso Dios en la bóveda del cielo para iluminar la tierra, para regir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y vio Dios que era bueno, los llamó estrellas, y pasó una tarde y pasó una mañana: el día primero.
El segundo día separó Dios la tierra de las aguas, moldeó las montañas y dibujó el contorno de tu piel. Dijo Dios: "hagamos la belleza", y del barro húmedo te creó perfecta. Y vio Dios que eras hermosa, te llamó Ángeles y pasó una tarde y pasó una mañana contemplándote: el día segundo.
Amaneció Dios algo triste el día tercero. Sembró la tierra de plantas y árboles, y te entregó sus semillas. Te regaló sus frutos para que te alimentaras de ellos y no te prohibió ninguno. "Con un fruto prohibido es suficiente", dijo Dios mirándote fijamente. Y no le entendiste... y pasó el día entero.
Y vio Dios que las bestias que poblaban la tierra, las aves que surcaban el cielo y los peces que se deslizaban en el mar no tenían nombre. Y creó Dios tus labios para que eligieras una palabra para cada uno. Sólo te prohibió una: "eternidad". Y pasaste el cuarto día jugando a nombrar las especies.
Vio que todas las palabras que habían salido de tus labios eran hermosas. Creó tu nariz para que respiraras el aire, tus manos para que tocaras el paraíso y tus pies para que lo atravesaras. Vio Dios que todo lo que había creado era bueno. Pero entre toda su obra sólo te premió a ti con la libertad.
El sexto día Dios te insufló su aliento. Su soplo de vida tocó tus labios y una lágrima brotó de los ojos de Dios. Comenzaste a existir, a su imagen y semejanza. Y pasó una tarde y pasó una mañana.
Amaneció el séptimo día y no encontraste a Dios. En medio de la creación, estabas sola en el mundo, buscando un sentido a aquel Edén. Dios desapareció, herido por el tacto de tus labios. Abandonó el universo y no lo gobernó más. Pasó los años recordando, soñando con el día en que el leve roce de tu boca no le provocase el mismo intenso dolor. Dispuesto a esperar toda la eternidad.

12 febrero 2007

Venus


Es un atardecer en cualquier lugar del mundo. Nada me amarra, yo llevo el timón. Hoy aquí, mañana allí. Así es la vida, al menos la mía. Sabes que nunca he ido a Venus en un barco. Ni falta que hace. No sé en qué río navegar, pero alguno surcaré esta tarde.

20 enero 2007

Al máximo

-"Perdona, chica, es que a veces se me olvida que tienes novio... de ahí viene todo, ¿captas? A veces hasta se me olvida que yo también tengo novia..."

Julián se estaba metiendo en un jardín, y a punto estaba de meterse también en un lío. El caso es que donde él quería meterse no había manera de hacerlo. Su compañera Esperanza, una rubia espectacular con la que compartía despacho, le acababa de llamar por teléfono para pedirle que, por favor, dejara de comportarse así en horas de oficina.

-"En serio, Espe, a veces se me olvida, y claro, cuando se me olvidan las dos cosas a la vez pues es cuando digo todas esas tonterías, pero vamos, que no te preocupes... Lo capto. O sea, que lo siento si te he molestado, pero que no es por nada, ¿captas? Solamente es eso, que soy un poco así, ya sabes, como que no sabes por dónde te voy a salir..."

Ni él mismo sabía por dónde iba a salir de ahí. Lo de Julián no era mala fe, era simplemente una forma de entender la vida. Con ella, con la vida, había firmado su único compromiso serio. El compromiso de vivir cada momento intensamente, dejando en un segundo plano todo aquello que él consideraba chorradas, aunque para mucha gente esas chorradas ocuparan los puestos más altos de sus listas de prioridades.

-"Pero en serio, que no te preocupes. Que tienes razón. Se acabó, si es que soy como un niño grande, pero en serio..."

En realidad, más que un compromiso con la vida, lo que había firmado Julián era un seguro contra la muerte. Puesto que todo algún día se iría al carajo, Julián prefería ser previsor y apurar cada instante al máximo, para que cuando vinieran las vacas flacas en ataúd y mirase atrás, hubiera cotizado algo más que dinero y estabilidad. Para este adolescente de 35 años lo único estable era la muerte que, lo quieras o no, nos espera a todos detrás de esos planes de hogar, poder y fama tan presentes en las agendas de tanta gente.

-"Esperanza, discúlpame, no quiero volver a molestarte, si es que..."
-"Julián, si no me molesta... No me entiendes, sólo te pido..."
-"Sí, que deje de comportarme así en horas de oficina. Si te entiendo, de verdad, si es que a veces..."
-"En horas de oficina, exacto... ¿Captas tú ahora?"
- "¿Cómo?"
-"Que si nos vamos a tomar algo..."

(Esta historia continuará... en miles de vidas)

15 enero 2007

Hoy he vuelto a rezar

Cuando se acerca el final rebrota la fe. La divinidad y la ceremonia surgen con la primera visión de la nada. Hoy he vuelto a rezar. Por aquellos recuerdos que sé que morirán pronto. Por nuestra historia que, si comenzó, me pilló ausente y apestado de excusas. Una oración por el eterno descanso de todas esas tardes que no pasamos juntos en el salón, escuchando un disco, acariciando tus manos sobre el piano. Plegarias infinitas por el sol que habría entrado por el ventanal mientras hacíamos el amor sobre las teclas negras y blancas, componiendo la sinfonía de lo que pudo ser y, si fue, me pilló ausente y apestado de excusas. Un salmo de cuerda percutida entonado por tu voz divina y ceremoniosa. Divinidad y ceremonia ante la nada que se avecina. Porque todos esos recuerdos, mi dulce amor, van a morir muy pronto. Estuve ausente, apestado de excusas. Pero te libré del mal. Amén.


11 enero 2007

Feliz aniversario, Sr. Presidente

"Estimado Sr. George W. Bush,
Ahora que está a punto de cumplirse el 5º aniversario del campo de detenidos de Guantánamo, quiero felicitarle a usted por varios motivos:

1. Por habérselas arreglado para mantener un centro de detención ilegal abierto durante tanto tiempo ante la pasividad de la comunidad internacional;
2. Por intentar reducir a cenizas la Convención de Ginebra, después de más de medio siglo de vigencia;
3. Por haber descubierto que hay seres humanos sin derechos humanos;
4. Por mantener bajo detención prolongada a cientos de detenidos sin cargo ni juicio, permitiendo las torturas y los malos tratos;
5. Por hacer desaparecer a un número desconocido de personas, y por hacerlo, eso sí, en nombre de la libertad;
6. Por haber conseguido que sean admisibles las pruebas obtenidas mediante tortura u otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes;
7. Por conseguir que muchos países, entre ellos muchos de Europa, le presten sus bases y aeropuertos para dichos propósitos.

Por todo ello, le hago llegar mis felicitaciones. Pero de paso, también le envío mi más airada condena y rechazo a la existencia de Guantánamo y el resto de centros de detención.
Le exijo a usted que cierre el centro de detención de Guantánamo y que libere a los detenidos a menos que los acusen de un delito común reconocible y los juzguen de conformidad con las normas internacionales de justicia procesal, en un tribunal que no imponga la pena de muerte".


Guantánamo es esto

06 enero 2007

Vero y el bombero

"¿Qué te han traído los Reyes?", le preguntan a Veronique cada 6 de enero. Ella siempre dice "nada", aunque no es del todo cierto. Los últimos años, los regalos que había recibido no eran para compartirlos. Desde que su gatita "Terrace" se cayó del balcón un 6 de enero hace cinco años, el día de Reyes era un día maldito para Veronique. Al año siguiente su novio la abandonó antes de comer el roscón. Un año después perdió en el fregadero el anillo que le había regalado su abuela materna. A los siguientes Reyes sufrió una fractura en la rodilla tras tropezar en la escalera y el año pasado vio cómo el banco se llevaba su colección de música por no poder pagar un crédito. Todas ellas, desgracias acontecidas en su casa y en la misma fecha, así que, por un momento, Vero estuvo tentada de pasar la noche de Reyes sola en un hotel.

Pero no lo hizo, y amaneció el sábado bajo una espesa nube de humo. El monóxido de carbono inundaba su dormitorio y Veronique se vistió con lo primero que encontró: el vestido de la última nochevieja. No había sido el incendio, sino un bandoneón al otro lado de la puerta interpretando con brío las notas de la cumparsita lo que la había despertado antes de que fuera demasiado tarde. Salió del dormitorio y allí, en medio del salón, estaba el hombre que la había salvado del inesperado incendio. Un apuesto bombero bajo un sombrero color burdeos apagaba las últimas brasas de la última desgracia en la vida de Veronique. Tiró el extintor, arrojó su sombrero y se dirigió hacia ella entonando la vieja estrofa:

"Con permiso, soy el tango.
Yo soy el tango que llega
por las calles del recuerdo.
¿Dónde nací? Ni me acuerdo...
en una esquina cualquiera;
una luna arrabalera
y un bandoneón son testigos.
Yo soy el tango argentino,
cuando guste y donde quiera"


Foto: Unión Tanguera, Biennale de la danse 2006 (Lyon)