22 abril 2009

Con cuarenta años

De pronto se acordó de aquellos prepotentes que había conocido años atrás, de los que solían mirarle por encima del hombro, de esos que caminaban con suficiencia, como si hubieran nacido en el podio. Le brotó el recuerdo de aquella actitud engreída, de los comentarios inoportunos, de la falta de tacto que tanto observó. De repente visualizó el regreso de aquella desagradable tensión, el trato innecesariamente hosco, la sombra de tanta aspereza. Y todo ello cuando se miró a sí mismo en el espejo.

5 comentarios:

AccentLess dijo...

Esperemos que no... aunque sea mucho esperar.

Ariadna dijo...

uff que miedo! Es cierto amneudo uno se convierte en aquellos que más detesta y que más critica... me suena a lo de la pja en el ojo ajeno y la viga en el propio

Un abrazo

Belén dijo...

Hay que tener un cuidado con lo que se hace y juzga... porque luego va en nuestra contra!

Besicos

Gouglina dijo...

uno siempre piensa k nunca podra llegar a ser tan "malo" como los demas... hasta k se da cuenta k poco a poco es capaz de convertirse en algo k no le gusta...
pero lo mejor de todo, es poder parar a tiempo e intentar ser como uo kiere ser...

Laura dijo...

Qué por lo menos nos demos cuenta cuando salga lo peor de nosotros, ser conscientes ya es un gran paso!
MBs