29 octubre 2006
22 octubre 2006
El viaje de Arturo
Arturo Torre no ha terminado un viaje y ya ha comenzado el siguiente. No sabe qué equipaje debe preparar en esta ocasión. Todos le hablan de metas, como si supieran adónde quieren llegar. Y aunque le consta que muy pocos en realidad lo saben, se pregunta si quienes lo tienen claro saborean la felicidad cuando alcanzan sus destinos. Arturo se considera feliz y afortunado, aunque la vida también le ha golpeado con dureza en distintas ocasiones. Pero encaja bien los golpes, no para poder decir aquello de "lo que no te mata te hace más fuerte", sino porque es lo único que sabe hacer: caminar hacia adelante, sin más. Arturo tiene la sensación de que las palabras "sueño" o "aspiración" no tienen para él el mismo significado que para los demás, que tanto las utilizan. Él apenas las usa, quizá porque cree que no tienen valor, o porque tienen demasiado como para ser pronunciadas en vano. Tal vez no las dice porque sus supuestos sueños y sus supuestas aspiraciones se cumplen. Y eso, que para muchos sonaría a vida ideal, para él llega a ser agobiante. ¿Qué equipaje debe preparar ahora? Las famosas metas de las que tanto hablan los que hablan bien deben de estar en alguna parte, pero Arturo, buscador innato, no tiene ni puñetera idea de dónde pueden estar las suyas. A veces ha llegado a pensar que la verdadera meta es la muerte, o que su destino está en los brazos de alguna mujer que sigue prefiriendo el amor de otro hombre. Pero como Arturo no se estanca prefiere seguir viajando sin descubrir dónde están sus metas. Quizá porque si llega a la conclusión de que la meta es la muerte se moriría. O porque si confirma que el sentido de su vida está en el calor de una chica encantadora, terminaría junto a ella y ya no sabría adónde ir después. Hoy Arturo está de viaje, buscando algo que buscar.
18 octubre 2006
Día de lluvia

17 octubre 2006
Después de mis 26
16 octubre 2006
Mi nuevo amigo
Mi familia ha crecido. Gonzo, al que pueden ver con la boca abierta y la cara de gremlin a la izquierda de sus pantallas, es mi nuevo y peludito sobrino. Un hermoso perrito de año y medio que mi hermano Ernesto y su novia Alicia acaban de adoptar en un albergue de perros abandonados.
Lo que ocurriera antes de que lo encontraran en un concesionario de Parla no lo conoce nadie. Casi mejor. Porque la historia de Gonzo no debe de ser una historia bonita. En su año y medio de vida, este perro no ha jugado nunca. No sabe jugar. No sabe qué es correr detrás de un palo ni subirse a las rodillas. No sabe dar la pata y si intentas que te siga, en lugar de echar a correr se asusta y agacha las orejas. Unas orejas que alguien le ha cortado salvajemente, probablemente con unos alicates o algo así. Gonzo ha sufrido mucho, estoy seguro. Nunca antes ha estado en una casa: no sabe subir ni bajar escaleras y la tele le alucina, al contrario que la mayoría de los perros. Tiene miedo de los movimientos bruscos y una mirada desconfiada. Pero todo eso va a cambiar. También estoy seguro. Porque mi pequeño sobrino callejero ha empezado a recibir un montón de caricias. Y le encantan. Sobre todo debajo del hocico y debajo de las orejas... ahí cierra los ojillos. Pronto atenderá a su nombre, correteará por casa cuando lo vayan a sacar a la calle y morderá los juguetes para perros que le han comprado. Esta ratilla peluda perderá el miedo y le oiremos ladrar por primera vez. Y si hay suerte y se llevan bien, jugará con mi otro sobrino Furia, que también es más majo que las pesetas.
¡Bienvenido a la familia, Gonzo!
15 octubre 2006
La verdad está ahí detrás
Por mucho que se lo cubra, mi amiga,
y aunque me acuse de ser indiscreto
creo que merece este burdo soneto
lo que su hermoso pantalón abriga.
Quiero ser quien al caminar le siga,
para indagar y saber el secreto
de si la tierra hace un giro completo
sólo por ver lo que usted no prodiga.
No comprendo por qué lo sepulta,
obligándome a asumir con dolor
que hasta la luna tiene cara oculta.
Pero la culpa la tiene el Señor,
pues usted sabe desde que es adulta
que la belleza está en lo posterior.
02 octubre 2006
Cómo robar el escaño del presidente
Seguir estos pasos:
1. Se juntan cuatro amigos con ganas de echar una mano a la ONU.
2. Se entra en el Congreso de los Diputados (ver video).
3. Se roba la silla de Zapatero (ver video) y se le deja una nota...
El País ha confirmado que se trata de un montaje.
Bonita ficción. Más sobre los autores en Levántate ZP.